¿Puede alguien enamorarse profundamente de una persona a tal punto de no poder respirar cuando está a su lado?
Tal vez sea una locura, pero exactamente fue lo que le pasó a Abigail a los 12 años. Su primer amor que desapareció de su vida y 3 años de...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Mi cuerpo totalmente estremecido por aquella pregunta, mis manos sudaban y mi corazón latía de manera inexplicable ¿Era esto cierto? O ¿Acaso estaba jugando conmigo? Me miraba atentamente esperando mi respuesta, pero yo sin saber que decir solamente comencé a tararear palabras sin sentidos.
- Abi, estoy esperando a tu respuesta ¿Quieres ser mi novia sí o no? - decía aquellas palabras de manera tan fácil y sencillas como si de un juego se tratase.
- Y-yo... no sé qué decir - mi rostro rojo y avergonzado, desvié la mirada a otra dirección para que así no alcanzara percibir mis nervios.
- ¿Por qué tardas tanto en responder? - me tomó de la quijada e hizo que lo volviera a ver a los ojos - ¿No es lo que tanto deseas? - soltó una pequeña sonrisa de medio lado.
-¡¿Q-que?! - dije sorprendida dejándome sin palabra alguna ¿Soy muy obvia? ¿Puede que lo sepa todo? ¿Debería darle alguna oportunidad? ¡¿Qué hago?! - ¿Por qué piensas eso? - lo miré confundida - n-nunca dije que me gustas. Además, eres tú el que está pidiendo ser mi novio.
Se queda en silencio con una pequeña sonrisa y me mira fijamente como si estudiara cada parte de mi rostro, se acerca a mi oído y susurra dejándome sin aliento alguno - no soy yo quien anda detrás de mi desde hace tres años - besa mi mejilla haciéndome temblar por completo.
Inconscientemente bufé en cuanto dijo aquello - Si solo quieres molestarme, déjame en paz - comente casi susurrando y avergonzada. Usé la manga de mi cuello para limpiar mi mejilla, como si eliminara aquel beso que con el dolor de mi alma no quería quitar.
-¡Abi! - escucho gritar a Elena - Necesito hablar contigo. - me toma del brazo.
- Está ocupada, ya luego hablaran - responde Ulises tomándome del otro brazo.
- Lo siento, pero tú no eres nadie y ella viene conmigo.
- ¿Disculpa? - exclamó levantando una ceja.
- Eh... Iré con ella... o-otro día hablamos - huí lo más rápido que pude.
Elena me llevó lejos, tan lejos de Ulises que ya ni su divino perfume lograba percibir, mis sentimientos se encontraban confusos, mi mente perdida y mi corazón a punto de estallar, aún sin lograr procesar aquella situación no sabía si llorar, reír o molestarme... no sabía realmente que hacer.
- ¡Ya despierta! - me grita Elena golpeando mi cabeza - ¡Abi! - continuaba tratando de regresarme a la Tierra.
- Y-yo... yo...
"Médico por favor"
- Ahora si te perdí - suspiró - Avísame cuando regreses - me sentó en una banca que se encontraba cerca.
- Elena ¿Estoy soñando? - comenté con la vista perdida.
- No, pero si le dices que sí a Ulises yo te mandaré a soñar.