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Es la quinta vez que Jackson tiene que ir a revisar la puerta en lo que va de la semana y apenas es jueves, para este punto el chico ya se estaba haciendo una autoevaluación si lo que esta haciendo estaba mal o el vecino recién mudado tenía algún problema en específico con él.

Jackson lo vio solo un par de segundos el día que llegó, pero al parecer el otro medio juzgarlo con la mirada en ese tiempo porque si no, no se explica porque se la había agarrado con el, acaso no tenía otros vecinos a quien molestar, porque Jackson estaba seguro que el no era el único con vida sexual dentro del edificio ¿cierto?.

- Jack vuelve a la cama - la voz de la mujer se hizo por, mientras el chico estaba de espaldas y poniéndose el primer pantalón que encontró.

- En un momento - hablo el chico con la voz rasposa, mientras caminaba hacia la puerta de su departamento.

- Buenas tardes - saludo el chico de gafas que estaba parado en la puerta. Jackson lo miró de pies a cabeza y sonrió.

- Mmm... creo que tienes esta fijación por mi cuerpo - asintió Jackson. El chico parpadeo muchas veces no entiendo lo que acababa de escuchar.

- Mmm... Entonces - se rasco nerviosamente el cuello - ya debes saber porque estoy aquí.

- Si es por lo mismo que las otras veces, lo siento chico pero no puedo hacer nada.

- Podría insonorizar su habitación ¿Sabe?, o tal vez controlar sus gemidos o mejor aún, simplemente no traer a chicas sabiendo que está molestando a los vecinos - dijo fuertemente el pelinegro.

- Porque que no podría traer a mis amigas si es mi departamento - la expresión de Jackson se tambaleó, pero al instante lo cambio por una sonrisita - acaso quieres ser tú.

- ¿Disculpe?.

- Dijiste que no puedo traer chicas, ¿Te molestaría igual si fuera algún hombre quien estuviera gimiendo mi nombre o acaso quieres ser tú el que lo hace? - una sonrisa burlona se estableció en los labios del otro, consiguiendo un sonrojo de parte del pelinegro.

- Mire no sea estúpido, solo estoy tratando de estudiar para mis parciales así que le pediría que por favor se abstenga de hacer ruidos impropios en un lugar en el que viven niños y familias enteras.

Antes de esperar a una respuesta el chico dio media vuelta y se camino hasta llegar a su puerta, cerrándola con un portazo medio fuerte. Jackson apretó los puños con ira y de la misma manera que el otro cerro su puerta.

- Jack... Ya vienes - la misma voz que se hace un rato se escucho a través de las delgadas paredes, la mujer no había gritado ni nada y se había escuchado perfectamente donde Jackson estaba parado, tal vez su vecino tendría razón al quejarse... pero eso no le da el derecho de interrumpirlo ¿Verdad?... Obviamente tendría que haber esperado a que el acto terminará y recién quejarse ¿Verdad?. Eso es lo que un buen vecino haría ¿Verdad?.

Jackson negó con la cabeza y suspiro fuertemente, todas sus ganas de habían hecho humo. Lentamente fue a su minibar y se sirvió una copa de wiskey.

- Annia vístete, esto terminó.

- Me llamo Diana - se oyó un bufido en la habitación y después de cinco minutos una despampanante mujer de vestido blanco salió dirigiéndose al dueño de la casa - Entonces cuando terminaremos lo que empezamos.

- Lo siento Dayanna, creo que no entendiste... Aquí está para tu taxi - le dio a la mujer unos billetes, está los tomo sonriendo y los rompió en partes muy pequeñas.

- Mi nombre es Diana imbécil - la chica sonrió y salió del lugar con la cabeza en alto.

El ánimo de Jackson bajo a los suelos, internamente agradecía que la chica no le hubiese derramado el wiskey sobre su cabeza al igual que la segunda, pesadamente se sentó sobre su sillón y prendió su televisor, paso por todos los canales rápidamente sin encontrar nada interesante que ver, así que cambio de planes y tomó su laptop buscando en línea posibles soluciones para vecinos molestosos.

Unos cuantas llamó su atención, pero no fueron lo suficiente malos como para hacerlos a su vecino que ya había interrumpido más de dos encuentros amorosos.

No, definitivamente no iba a esperar hasta que su vecino saliera a comprar algo y cerrarle la puerta principal del edificio, ni aunque quisiera podría llamar a la policía y decir que estaba haciendo un alboroto cuando su vecino parecía el más jefe de los jefes, así que esa también estaba descartada...

Demonios.... A nadie se le podía ocurrir una buena idea, todos estaban tan cortos de ideas o no estaba buscando adecuadamente... Hasta que lo vio...

Jackson sonrió y hasta casi rio como loco maniático, cuando la solución apareció ante sus ojos.

Jackson sonrió y hasta casi rio como loco maniático, cuando la solución apareció ante sus ojos

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Claro... Se tendría que hacer algunas modificaciones al anuncio, pero seguramente funcionaría, apostaba todo a por ello.

Aún sonriendo llamo a la central de periódicos y pago una buena cantidad de dinero para publicar su pequeño anuncio en la página principal de una revista para gays, ya que Jackson casi podía jugar que su pequeño vecino era más gay que Ricky Martín.

Al día siguiente consciente de su pequeña travesura fue encubierto a comprar la revista en la que sabía que había algo jugoso, para su sorpresa solo quedaban unos pocos ejemplares de estos... Jackson sonrió.

"Al parecer las noticias de esparcen como pólvora".

El anuncio estaba adaptado para parecer misterioso, pero algo desesperado por encontrar pareja..

"Soy un joven de 24 años (Jackson había adivinado su edad así que tal vez no era la correcta), asiático caliente que busca pareja entre los 24 y 30 (porque si, Jackson no era ningún inconsciente y mandarlo a las garras de viejos verdes), vivo en ******* (no pudo dar su teléfono porque no lo sabía), disponible a partir de las 16 horas (ya que de nada serviría que lo visitaran antes, porque estaba estudiando)"

Cuando llego a su departamento estuvo pendiente de ver que chicos llegaban a visitar a su vecino y sonrió maliciosamente cuando a las 16 horas en punto, llegaron dos chicos, ambos casi de la misma estatura, uno de polera rosa que parecía tener 23 o 24 años y el otro probablemente 26 a diferencia que este vestían todo de negro, el segundo tocó el timbre de la puerta de su vecino, hablaron un poco pero al minuto los tres entraron al departamento.

"Vecino travieso, goloso... ¿Quién te viera?"

Jackson sonrió....

....

¡¡Viva el amor!! MarkJinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora