Temor a la lluvia

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Siempre me gustaron los días de lluvia, aunque me cueste admitirlo.
Me gusta lo poderosa que me siento. Me gusta como mi mente y yo vibramos a la par. Como me hago mil preguntas donde la mayoría no reciben respuesta. Pero también, me gusta la unión. Me fascina beber un café caliente mientras veo las gotas de lluvia golpear débilmente mi ventana. Creo que me gusta pensar, y la lluvia alimenta mi creatividad. Me gusta como siento las ideas recorrerme, como soy capaz de alegrarme o entristecerme. Me gusta el control que tengo sobre mi. Pero, le temo al día que odie verdaderamente la lluvia, donde no encuentre esa paz conmigo misma. Donde por mi mente no vuelen pensamientos fascinates. Donde no haya ninguna sensación que me recorra. Donde no sea capaz de pensar y menos de encontrar esa creatividad. Donde la única palabra que me recorra sea soledad. Entonces, llega la misma interrogante; ¿Me gustan los días de lluvia? ¿O acaso mi temor por ellos es más grande?

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