-ARELLAN0__

ᵀʰᵉ ˡⁱᵐⁱᵗˢ ᵒᶠ ᵗʰᵉ ᵈᵉᵃᵈ!
          	ᵀʰᵉ ˡⁱᵐⁱᵗˢ ᵒᶠ ᵗʰᵉ ᵈᵉᵃᵈ!
          	ᵀʰᵉ ˡⁱᵐⁱᵗˢ ᵒᶠ ᵗʰᵉ ᵈᵉᵃᵈ!
          	ᵀʰᵉ ˡⁱᵐⁱᵗˢ ᵒᶠ ᵗʰᵉ ᵈᵉᵃᵈ!

-ARELLAN0__

La chaqueta que llevaba puesta para combatir con el helado clima un poco acomodo. Un suspiro soltó. El sonido de lo que parecía ser el motor de una moto pudo su atencion llamar, a lo cual la esperanza regreso consigo, y pronto se dirigía ya a la entrada, no es que se hubiera emocionado, no... 
          
          Ahí estaba. A pesar de portar el casco, pudo reconocerlo pues ya lo había visto anteriormente de lejos en aquella moto con la cual también había caracterizado a su ajeno. Se acercó a este, una sonrisa ligera esbozo; — linda moto. Huh, Justo cuando pensé que te habrías retractado.— un poco bromeo. 
          
          @fire--vance  

-ARELLAN0__

La noche se había hecho presente en el pueblo de Denver. La gran pantalla que estaba en medio de espera todavía iluminaba aquella zona donde autos estaban estacionados y otros más venían con manteles o sabanas improvisados. Amigos, y una que otra pareja besuqueandose en sus autos pudo divisar, a lo cual rodó los ojos desviando la atención de esos mismos escenarios con cierto fastidio sin más, dedicándola totalmente a la gran pantalla donde se reproduciria pronto la película esperada. 
          
          A pesar de ya haberla visto anteriormente, le pidió el favor a su tío y este gustoso le ayudo a poder acceder al autocine con la explicación de que había invitado a un amigo. A lo cual este cedio, creyendo que se trataba del hijo mayor de los Blake. Aunque no era el como tal el caso... pues este último mencionado, a pesar de haberle sugerido la idea antes sabia lo estricto que era su padre y lo temeroso que era este en cuanto desobedecer a su progenitor. Lo cual era comprensible y tampoco hiba a presionarlo, así que no insistió más. 
          
          Sin embargo, desde que tuvo la oportunidad de invitar al chico las rudo de Denver; Vance Hopper, la primera vez que cruzaron conversación fue difícil ignorar la emoción creciente en su pecho de que este hubiera aceptado. Mentiría si dijera que no estaba ansioso, de vez en cuando volteaba a ver a sus alrededores con la esperanza de que llegara, y ignorar la cierta inseguridad de que este al final no cumpliera su palabra...