«Investigó el enamoramiento en todas sus matices y puntos de vista: De la Biblia, activistas, ciencia, psicología y diferentes tipos de filosofías. Investigó casos donde las personas hicieron todo por amor. Analizó personas, investigó pensamientos.
Se preguntó el porqué de los síntomas ante ese sentimiento fuerte. Leyó, vió y escuchó todas las investigaciones y filosofías del amor. Consultó con psicólogos y expertos.
Pero al final de todo no pudo comprenderlo. No podía comprender el cosquilleo en su estómago, esa sensación de mariposas en su estómago que jamás había sentido, esa sonrisa tan boba que nunca había hecho, esas ganas de besar a alguien que nunca había experimentado. Ella había experimentado la necesidad de evitar miradas con otra persona, y tener deseo de hacer contacto visual, pero sabía que eso se llamaba ansiedad.
Al final de todo, se dio cuenta que nunca podría comprender el amor, la atracción sexual.
Eso llevó a preguntarse qué valor había tenido toda esa investigación.
Ella nunca lo comprendería, y no sabía por qué. Pero por un momento se sintió en paz, sabiendo que nunca conocería al amor de su vida. Podría salir con personas, casarse incluso, pero que nunca comprendería qué es enamorarse en realidad.
Ella se sintió en paz, sabiendo que nunca comprendería al amor y su ángel (demonio) semidesnudo»