-ccapu

The Paparazzi | ORIGINAL, wlw. 
          	Paparazzi - Alximo.
          	
          	" The grlitter´s all wet , you´re all chrome..." 
          	
          	Colocó con cuidado aquella última foto a un lado de una donde mostraba a una persona cantando sobre un escenario. Esta persona era de cabello totalmente rizado, suelto hasta los omóplatos, casi le tapaba los ojos, los cuales estaban cerrados, y su expresión era de total pasión, con una gran sonrisa que combinaba con el habla de la canción. 
          	Y la otra foto que recién colocaba era la misma, casi idéntica si no fuera porque el artista había abierto los ojos y miraban a su público. 
          	" The men cry out, the girls cry out..." 
          	
          	Y quien colocó esa foto, y la tomó, bajó de la escalera y sonrió mientras una de sus canciones favoritas de no mas ni menos que de su artista favorita, Sonnet Jackson. La mujer que estaba en cada foto de esa habitación exclusiva para eso. 
          	La mujer que amaba más que a nadie, por la que daría todo por estar con ella. La mujer con la que creció. 
          	Simplemente, ella era todo para ella. 
          	
          	La canción terminó. Ella caminó a su computadora y deslizó el cursor hacia una de las tantas aplicaciones abiertas: Instagram. 
          	Estaba iniciada sesión en una de sus tantas cuentas donde tenía solo de foto de perfil un gato siamés, 12 seguidores y seguía a varios artistas para despistar la atención. Pero la única que le importaba, era la de Jackson. 
          	Al entrar, lo primero que le salió era una publicación de hacía dos días de la cuenta oficial de ella: @sonnetjackson. 
          	Una publicación donde salía aquella artista en el mismo escenario como en la foto que había pegado a la pared, la misma vestimenta, el mismo ambiente, solo que desde el otro lado y con unas sencillas palabras como descripción. 
          	" Nunca termina de sorprenderme cada vez que estoy en el escenario y los veo a ustedes apoyándome. Por ustedes es lo que soy ahora, gracias, ¡nos vemos, tal vez, muy pronto! —SJ."
          	
          	El cursor se movió al usuario, dio un click. Sin publicaciones recientes, pero, si unas menciones.

-ccapu

Algunos dibujos, algunas fotos de conciertos, algunos reels. Si, se metió a cada publicación, a los comentarios, veía quienes le ponían corazón. 
          	  Siguió por varios minutos, sabía bien que su Sonnet -tenía la osadía de llamarle por su primer nombre- no comentaba hasta después de una semana de cada concierto porque descansaba y por supuesto que se lo merecía. Se merecía todo lo bueno, y ella, saberlo. 
          	  Hasta que entró a un video de hacía un día; una mujer alta, blanca, de cabello castaño recogido en una coleta alta. Ojos verdes oscuros, grandes como los de un venado con pestañas largas; labios rosáceos y delgados presentaba un baile vestida con un vestido largo rojizo, y como texto solo ponía: 
          	  Intento de baile si fuera la pareja de Jackson en su último concierto. 
          	  
          	  La mujer del cuarto que veía ese video bajó la mirada, la volvió a subir y...
          	  — ¿Qué? —murmuró bajando de nuevo la mirada. Jackson le había dado un corazón. Deslizó el cursor con demasiada prisa a los comentarios y, el primer comentario con casi cien mil corazones.
          	  " Again. "
          	  Solo eso. 
          	  De ella. De Sonnet. Y la mujer del video le contestó: "Ofc, thks <3."
          	  Y de nuevo su Sonnet solo le dio un me gusta. 
          	  
          	  ¿Qué? 
          	  
          	  — ¿Qué mierda? —exclamó. Azotando una mano contra el escritorio de madera. Empezó a morderse las uñas inexistentes. 
          	  Se levantó y empezó a caminar por la habitación. En el reflejo de la computadora, se podía ver a una mujer de mediana altura, cabello corto lacio hasta los hombros, algo seco y descuidado; y unos ojos, casi desorbitados con ojeras profundas. Ocultaba su complexión en sudaderas grandes. 
          	  Por supuesto que eso no era saludable, pero no había nadie que se lo dijera. 
          	  — No, tranquila Odette... Respira... —se decía a si misma, tomando aire profundamente. Después de unos segundos, volvió al escritorio, presionó la tecla: imp pant y esta, la guardó en una nueva carpeta de su escritorio que ya estaba casi llena. 
          	  Y la nombró: Ellie Harlow. 
          	  ¿Por qué? Porque la cuenta de esa, era @ellieharlow♡
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The Paparazzi | ORIGINAL, wlw. 
          Paparazzi - Alximo.
          
          " The grlitter´s all wet , you´re all chrome..." 
          
          Colocó con cuidado aquella última foto a un lado de una donde mostraba a una persona cantando sobre un escenario. Esta persona era de cabello totalmente rizado, suelto hasta los omóplatos, casi le tapaba los ojos, los cuales estaban cerrados, y su expresión era de total pasión, con una gran sonrisa que combinaba con el habla de la canción. 
          Y la otra foto que recién colocaba era la misma, casi idéntica si no fuera porque el artista había abierto los ojos y miraban a su público. 
          " The men cry out, the girls cry out..." 
          
          Y quien colocó esa foto, y la tomó, bajó de la escalera y sonrió mientras una de sus canciones favoritas de no mas ni menos que de su artista favorita, Sonnet Jackson. La mujer que estaba en cada foto de esa habitación exclusiva para eso. 
          La mujer que amaba más que a nadie, por la que daría todo por estar con ella. La mujer con la que creció. 
          Simplemente, ella era todo para ella. 
          
          La canción terminó. Ella caminó a su computadora y deslizó el cursor hacia una de las tantas aplicaciones abiertas: Instagram. 
          Estaba iniciada sesión en una de sus tantas cuentas donde tenía solo de foto de perfil un gato siamés, 12 seguidores y seguía a varios artistas para despistar la atención. Pero la única que le importaba, era la de Jackson. 
          Al entrar, lo primero que le salió era una publicación de hacía dos días de la cuenta oficial de ella: @sonnetjackson. 
          Una publicación donde salía aquella artista en el mismo escenario como en la foto que había pegado a la pared, la misma vestimenta, el mismo ambiente, solo que desde el otro lado y con unas sencillas palabras como descripción. 
          " Nunca termina de sorprenderme cada vez que estoy en el escenario y los veo a ustedes apoyándome. Por ustedes es lo que soy ahora, gracias, ¡nos vemos, tal vez, muy pronto! —SJ."
          
          El cursor se movió al usuario, dio un click. Sin publicaciones recientes, pero, si unas menciones.

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Algunos dibujos, algunas fotos de conciertos, algunos reels. Si, se metió a cada publicación, a los comentarios, veía quienes le ponían corazón. 
            Siguió por varios minutos, sabía bien que su Sonnet -tenía la osadía de llamarle por su primer nombre- no comentaba hasta después de una semana de cada concierto porque descansaba y por supuesto que se lo merecía. Se merecía todo lo bueno, y ella, saberlo. 
            Hasta que entró a un video de hacía un día; una mujer alta, blanca, de cabello castaño recogido en una coleta alta. Ojos verdes oscuros, grandes como los de un venado con pestañas largas; labios rosáceos y delgados presentaba un baile vestida con un vestido largo rojizo, y como texto solo ponía: 
            Intento de baile si fuera la pareja de Jackson en su último concierto. 
            
            La mujer del cuarto que veía ese video bajó la mirada, la volvió a subir y...
            — ¿Qué? —murmuró bajando de nuevo la mirada. Jackson le había dado un corazón. Deslizó el cursor con demasiada prisa a los comentarios y, el primer comentario con casi cien mil corazones.
            " Again. "
            Solo eso. 
            De ella. De Sonnet. Y la mujer del video le contestó: "Ofc, thks <3."
            Y de nuevo su Sonnet solo le dio un me gusta. 
            
            ¿Qué? 
            
            — ¿Qué mierda? —exclamó. Azotando una mano contra el escritorio de madera. Empezó a morderse las uñas inexistentes. 
            Se levantó y empezó a caminar por la habitación. En el reflejo de la computadora, se podía ver a una mujer de mediana altura, cabello corto lacio hasta los hombros, algo seco y descuidado; y unos ojos, casi desorbitados con ojeras profundas. Ocultaba su complexión en sudaderas grandes. 
            Por supuesto que eso no era saludable, pero no había nadie que se lo dijera. 
            — No, tranquila Odette... Respira... —se decía a si misma, tomando aire profundamente. Después de unos segundos, volvió al escritorio, presionó la tecla: imp pant y esta, la guardó en una nueva carpeta de su escritorio que ya estaba casi llena. 
            Y la nombró: Ellie Harlow. 
            ¿Por qué? Porque la cuenta de esa, era @ellieharlow♡
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Cómo los perros hacen al morir | HP
          Spit - Show Me the Body, Princess Nokia 
          ALERTA: SA. 
          
          1979-1980
          Felix era un buen mortífago. O eso al menos le decía eso el Señor Oscuro y Lucius Malfoy. Hacía al pie de la letra lo que le pedían. Al ser de una buena familia, tenía más oportunidad de opinar, de dar órdenes, pero prefería siempre estar en silencio. 
          Su mente ya estaba más que destrozada al ver cómo ciertos mortífagos lanzaban maleficios a familias inocentes. A él también se lo habían pedido. 
          Torturó una familia y eso había sido la gota que hacía casi derramar el vaso para largarse de ahí. 
          Pero, no quería dejar solo a Severus, ni a Narcisa aunque tuviera a Lucius. 
          
          Esa noche, había terminado una reunión de ataque. El aire olía a humo, a cuero viejo y a cenizas. Algunos se iban en grupo, y otros solos. Yaxley había decidido quedarse para esperar a Snape y mientras, recogía sus cosas de una mesa larga.
          Entonces, sintió una presencia tras él.
          — Te ves tan distinto cuando no hablas —murmuró la voz raposa de Travers, un amigo de Carrow. Uno de los más cínicos y crueles. Había visto cómo mataba a una niña. Felix se giró lentamente, cansado pero sin mostrar emociones. 
          — Me retiro, si me disculpas —iba a dar un paso, pero el otro lo detuvo, agarrándolo del antebrazo con fuerza que claramente el menor no poseía. 
          — Siempre he querido saber cómo suena tu voz cuando no finges esa estúpida calma. —su tono era venenoso. 
          El rubio no respondió. Solo intentó soltarse. Entonces, el mayor se acercó, demasiado. Fue tan rápido que ni su varita le habría servido. Los labios de ese hombre estaban sobre los suyos. 
          El menor se quedó helado, no respondió, no gritó. Hasta que sintió cómo este hombre le mordió el labio de forma brusca. Quiso apartarse pronto, pero su cabello fue sujetado con demasiada fuerza, tanta que soltó un gemido de dolor. 
          Cosa que aprovechó Travers para meterle la lengua.

-ccapu

No volvieron después de eso. 
            Salieron de ese lugar a medianoche y tomados de la mano, regresaron sin prisa a Grimmauld Place, donde los esperaba el silencio. 
            Tan pronto pasaron el umbral de la puerta y esta se cerró, de nuevo volvieron a besarse con demasiada intensidad, sus alientos se entremezclaban que olían a alcohol. No había más que ellos, que esa sensación de haber podido superar algo.
            No hubo besos de lengua, no había necesidad. Los dos subieron a la habitación de Sirius y se encerraron ahí. Sacos, corbatas y zapatos tocaron el suelo. 
            Black llenaba de besitos el rostro del rubio quien mantenía sus brazos sobre el cuello de este. Ya estaban acostados los dos, uno sobre el otro. 
            — El cuello no, —comentó el alquimista entre risas leves.— me da cosquillas.
            — No me culpes —contestó el mayor.—, tienes una risa encantadora.
            Sus frentes se unieron mientras los dos sonreían completamente. El cabello chino de Black caía a los lados del rostro de Yaxley quien tenía su cabello hacia atrás, un poco esponjado y su delineador un poco corrido. 
            Una escena de verdad íntima. 
            Algo que, se merecían tener. Yaxley entrecerró sus ojos, brillaban con intensidad viendo a los de Sirius. Subió su mano del cuello hacia la mejilla de este y la acarició con suavidad.
            — Lo que sucedió entre nosotros no debió acabar así... Pero siempre he pensado —murmuró.—, que las cosas pasan por algo... 
            — Puede ser.
            — Otro misterio de la vida.
            — Creo que lo resolverás.
            — Mm, puede... Ahora, solo quiero que me beses, y que me acaricies hasta que pueda olvidar todo lo demás... 
            Yaxley lo atrajo hacia el para besarlo suavemente. Un beso lleno de afecto que no podía explicar en palabras; y Black, correspondió mientras sus manos se dirigieron hacia la cintura del menor. 
            
            Esa noche quedó grabada en sus corazones. Algo que no cabía en la palabra "amor". 
            A la mañana siguiente que Harry quería saber como les había ido, solamente pudieron decir que bien, aunque a Yaxley lo delató un sonrojo.
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-ccapu

Felix  Yaxley, contra todo lo que había pronunciado minutos antes, no lo detuvo. Sus manos terminaron aferradas al saco del animago, respondiendo con igual intensidad, con una mezcla de furia y necesidad. Era dolor y alivio al mismo tiempo, un choque de dos almas marcadas que, aun con cicatrices, encontraban refugio en el otro.
            
            Cuando Sirius bajó una de sus manos con descaro hacia la cadera del rubio, Yaxley se tensó, rompiendo apenas el beso, jadeante. El mayor recordó lo anterior, y estuvo a punto de apartarse cuando escuchó, apenas un murmullo:
            — No... sigue.
            
            El azabache se quedó helado, sorprendido de que el rubio se lo pidiera. Sus ojos grises buscaron los del alquimista, intentando leer si de verdad lo decía en serio. Este asintió una sola vez, apenas perceptible, con un leve temblor en su mandíbula.
            Black tragó saliva, y su agarre cambió: de firme y ansioso, a suave y cuidadoso. Deslizó lentamente los dedos sobre la curva de su cadera, probando hasta dónde podía llegar, hasta dónde Yaxley se lo permitía. Lo hacía despacio, como si acariciara algo sagrado que temía romper.
            Y el menor, solo cerró los ojos por un instante, conteniendo el aire, pensando en Black y en esa sensación. La tensión no desaparecía, pero el contacto era diferente: no era una invasión, era algo que deseaba, que se sentía bien.
            — Así... ¿está bien? —preguntó el azabache en voz baja, con un tono inusualmente suave, casi reverente.
            — Sí... —susurró Felix, y aunque aún había un filo de miedo en su voz, también había alivio.
            El animago sonrió apenas, sin el descaro de siempre, más bien con alivio. Sus manos después fueron a su espalda por arriba de la ropa del menor, dando suaves caricias y de nuevo, a si cintura. Parecía que en ese gesto quería que se acostumbrara el rubio, que sintiera confianza que no haría más que lo que pudiera Yaxley marcar como un límite.
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-ccapu

El agarre de Black en su muñeca era fuerte, casi desesperado, y cuando el rubio se iba a liberar, el animago lo jaló con un impulso que lo hizo chocar contra el. No fue suave, no fue delicado, fue un gesto brusco lleno de urgencia, como si quisiera borrar cada palabra que el menor acababa de pronunciar.
            — No vuelvas a decir eso —gruñó entre dientes, y su voz sonó rota, casi temblando. Sus ojos grises, ardientes, lo buscaron debajo de la máscara dorada que Yaxley aún llevaba. — No vuelvas a decir que debo dejarte ir.
            
            Este quiso replicar, pero Black no le dio espacio. Lo empujó suavemente contra la pared del pasillo, quedando muy cerca de él, tan cerca que el calor de su respiración le rozaba el rostro. 
            — ¿Sabes qué pienso yo? —continuó el azabache, con esa manera tan suya de escupir palabras entrecortadas cuando la emoción lo sobrepasaba—. Que tienes un maldito don para hacerme sentir vivo después de tanta mierda. ¿Qué más fuerza quieres que esa?
            
            Yaxley lo miraba, sin saber si debía retroceder o dejarse caer en esas palabras. El corazón le golpeaba en el pecho como nunca, y su máscara parecía cada vez más pesada.
            
            Sirius levantó una mano, temblorosa, hasta quitarle la máscara blanca con bordes dorados. La sostuvo apenas un segundo y la dejó caer al suelo, sin importarle.
            — Quiero verte, no a esta maldita máscara —dijo con firmeza. El alquimista por fin se encontraba libre, desnudo frente a esos ojos que no lo juzgaban, sino que lo hacían sentir tanto. Intentó apartar la mirada, pero Sirius lo tomó del rostro con ambas manos, obligándolo a mirarlo.
            
            — No sé cómo demonios sanar lo que viviste... —murmuró, su voz quebrándose apenas— pero no pienso dejarte cargarlo solo.
            
            Y sin esperar respuesta, lo besó. No fue un beso calmado, fue hambriento, ardiente, con los labios de Black devorando los suyos, como si quisiera arrancarle el miedo a golpes de pasión.
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