-charlesxavier
La mañana había pasado con una rapidez engañosa. Charles apenas fue consciente del transcurso del tiempo mientras trabajaba junto a Hank. Ambos se habian inclinado sobre planos, materiales y libros que charles habia sacado de si extensa biblioteca. El traje de contención de Alex era el centro de todo: una estructura compleja, pensada no solo para resistir la energía que el muchacho generaba. Charles habia observado cada ajuste que hacia hank totalmente maravillado, trabajar codo a codo con una mente inteligente como Hank es algo que muy pocas personas tienen privilegio de experimentar. Charles por supuesto aprovecho para absorber informacion como una esponja de vez en cuando hacia comentarios, corrigiendo ángulos cuando era necesario, sugiriendo modificaciones que permitieran que el flujo de plasma encontrara una salida más estable y menos dañina.
Cuando finalmente dieron por terminado el trabajo, hubo una sensación compartida de alivio. Alex estaba más tranquilo, Hank satisfecho, y Charles sintió esa calma profunda que solo aparece cuando sabe que ha hecho algo bien y estan yendo por camino correcto. El día todavía ofrecía luz suficiente, el cielo se veía despejado y el aire era amable. Es un dia perfecto para un descanso que todos merecen.
Así que, sin demasiadas vueltas, desobligó a todos de entrenamientos y responsabilidades. Los chicos se dispersaron con risas, algunos hacia los jardines, otros hacia cualquier rincón que prometiera libertad momentánea.
-eriklehnsherr
Bajó la mirada hacia la copa, observando el color oscuro del vino antes de alzarla apenas, sin brindar de manera directa, pero si siendo una insinuación de brindis. Luego volvió a mirarlo─────
Hablas de esto con una pasión que es difícil de ignorar... ─────confeso, su mirada puesta directamente en la de él, casi perdido. Casi hipnotizado. Una sutil sonrisa afilo la comisura de sus labios, llena de genuinidad. Algo que solo se permitía con Charles───── Enhorabuena, Charles.
─────Y bebió un trago del vino, deleitando por un momento su sabor. Y de paso, usándolo como excusa para quitarle la mirada al telepata. Quizá ya lo había observado demasiado y apenas se había dado cuenta —o quizá lo noto de antes, pero dejar de verlo era una tarea bastante compleja—
Sus hombros se relajaron apenas y apoyo la copa cerca, como si no quisiera que interrumpiera ese momento suspendido.
Erik no dijo nada más —al menos no aun—. No hizo falta. Se quedó ahí, escuchando incluso el silencio que siguió, consciente de que, aunque no hubiera comprendido cada palabra, había entendido lo esencial: que Charles creía profundamente en lo que hacía… y que, de algún modo, eso también lo sostenía a él.
El silencio perduro quizá unos minutos, no había sido consciente del tiempo, de hecho, descubrió que nunca era consciente del tiempo cuando estaba con Charles. A veces, el silencio solía ser el peor enemigo de Erik, pero en ese momento fue una excepción. Ni siquiera se habia tornado incómodo. Solo era calma. Tranquilidad.
Pero Erik volvió a si. Erik incluso cuando podía sentir un poco de paz en su mente, la evitaba. No quería acostumbrarse, porque si lo hacía y en algún momento se lo arrebatan, sería otra vez su perdición.
Así que volvió a mirarlo, está vez con un poco más de firmeza. Siendo aquel Erik duro que no se permitía sentir─────
¿ que sigue ?
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-eriklehnsherr
Charles no estaba intentando impresionarlo. Eso era evidente. No había superioridad, ni necesidad de demostrar nada. Solo una convicción tranquila, honesta. Y Erik, que llevaba horas, incluso días, sosteniéndose con pura fuerza de voluntad, sintió como algo en su interior aflojaba apenas al verlo así, tan involucrado, tan presente. E incluso, aún con tanto cansancio mental, Charles era capaz de transmitirle todo eso, contagiarle esa ilusión. Charles era capaz de cambiar su humor.
Tomó finalmente la copa cuando Charles se la extendió, aunque no bebió de inmediato. Sus ojos permanecieron en él más tiempo del que habría considerado prudente, siguiendo el brillo en su mirada, la forma en que bajaba el tono al hablar de estabilidad, de sistemas menos propensos a reacciones extremas. Erik pensó, sin quererlo, que Charles mismo era así: un punto de equilibrio. Un sistema estable en medio del caos. Al menos así lo era para él —aunque no se atrevía ni a admitirlo a si mismo—, y no tenía dudas que también lo era para aquellos adolescentes que reían reunidos en la sala─────
Suena... ─────Tomo una breve pausa buscando las palabras correctas. Y es que, había una verdad: Erik no había comprendido ni la mitad de lo que dijo. Quizá porque no estaba familiarizado con la ciencia, o quizá porque se distrajo mucho mirandolo y en su tono de voz tan atrapante───── Suena bien. Mejor de lo que esperaba escuchar al llegar.
─────No estaba seguro de poder explicar por qué. Técnicamente, había entendido fragmentos. Conceptualmente, confiaba en él, confiaba en la seguridad que transmitió en cada una de sus palabras. Pero, sobre todo, había sentido algo distinto al escucharlo. Una calma extraña, casi ajena, como si por unos minutos el peso que cargaba se hubiera redistribuido, amortiguado, exactamente como Charles había descrito. Sintió que por una vez, las cosas iban bien, las cosas marchaban de manera adecuada.
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-eriklehnsherr
( @-charlesxavier ) ─────Una sutil sonrisa se poso en los labios de Erik cuando Charles comenzó a hablar. Sonrió con admiración, con aprecio. Y sus ojos, por un momento, parecieron brillar incluso con devoción. Los dedos de sus manos se entrelazaron, como si necesitara anclarse a algo físico mientras lo escuchaba hablar. Asintió en los momentos que intuía correctos, no porque estuviera siguiendo cada detalle del enfoque sistémico o de la arquitectura de resonancia —no del todo—, sino porque había algo profundamente tranquilizador en la forma en que Charles lo decía. Su voz tenía un ritmo particular. No era solo entusiasmo científico, ni mucho menos sonaba con ego —aunque estaría en todo su derecho—. Era una cadencia cálida, envolvente, casi cuidadosa. Erik se dio cuenta de que en algún punto, había dejado de intentar comprender los conceptos para simplemente escucharlo. Las palabras pasaban —matriz, disipadores, interfaz biomecánica—, pero se diluian en un fondo suave, absorbidas por el tono, por las pausas medidas, por esa energía contenida que Charles siempre parecía llevar consigo cuando hablaba de algo que le importaba de verdad. Lo observo mientras se movía por la oficina, siendo imposible quitarle la mirada de encima. Cada acción, incluso como destapaba el vino y servía en ambas copas, todo parecía formar parte de su explicación. Habia una coherencia silenciosa entre lo que decía y como lo hacía. Erik sintió una presión leve en el pecho, una mezcla incómoda entre cansancio y algo más difícil de nombrar. Admiración, tal vez.
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