Era el reflejo de quién era en ese entonces, yo no sabía lo que quería, él sabía que había una chica que conocía su historia muy bien, comprendía sus chistes y su humor. Pero yo era lo que quería. Hasta que dejó la tentación.
Ella es su chica y yo fui su distracción. Nada más.
Hace dos años me hubiese dolido, ahora acepto que así fue y que todos tenemos un momento en la vida de otros. Y ellos en la nuestra.
Aceptamos lo que creemos merecer y nos acercamos a lo que nos da la mejor compañía. Ella es igualita a él. Se entienden tan bien y comparten lo mismo. Algo que yo no podría hacer. Con ella le nace y eso, eso es bello.