Hoy se cumple una década desde que el mundo del automovilismo perdió a una de sus estrellas más prometedoras. Jules no solo fue un piloto increíble, sino también un alma noble que dejó una huella imborrable en quienes lo conocieron y lo admirábamos.
Tu legado vive en cada carrera, en cada joven piloto que sueña, y en los corazones de los que nunca te olvidarán.
Merci Jules.
Tu luz sigue brillando en la pista.