extendió ambas manos hacia adelante, dejando las palmas abiertas en un evidente intento por apaciguar al muchacho que tenía frente a él.
── ¡ ayo, chill! ── dejó escapar entre un par de risas, incapaz de tomarse aquella situación con verdadera seriedad. dentro de todo, le parecía una travesura tan inofensiva que bien podía dejarla pasar.
no como aquel pequeño aldeano que, por haber hecho girar su espada una sola vez, terminó convirtiéndose en el desafortunado protagonista de una lluvia interminable de explosivos sobre toda su aldea.
a decir verdad, comparado con él, aquel muchacho era poco menos que una paloma sagrada. el, en cambio... bueno, él era prácticamente el mismísimo satan.
── bueno, tomaré esto. pero ni creas que te dejaré pasar esto nuevamente. ── lo diría con un tono de humor en busca de hacer como si nada pasara, sabiendo que si un aldeano hubiera escuchado aquello y sabiendo cómo era el esqueleto, se pondría a gritar e correr para alejarse de él por más inútil que fuera los intentos de huida.
así mismo, su brazo se extendería hacia su frente para tomar entre sus huellas digitales aquel pañuelo e dirigirlo a pasarlo para que este absorba las gotas de agua. ── pero aún así, gracias amigo. ──