Durante años, escribir fue un lujo archivado en un baúl por falta de tiempo y exceso de realidad. Hoy, con la vida finalmente en armonía, he vuelto a abrir esa tapa empolvada. Al sentir el roce de las palabras y el calor de mi taza, una ola de nostalgia me transporta a la libertad de 2014. No es solo volver a escribir; es recuperar la parte de mí que más me hacía falta.