Nicole, te recuerdo con nostalgia.
Se me empañan los ojos al pensarte como alguien más en vez de quién fui. No sé describir el sentimiento y, honestamente, lo prefiero así.
Han pasado tantas cosas que considero no recordarte como debería, porque eres la nostalgia que habita a un ser perdido en la incertidumbre del futuro; siendo tú quien irradiaba esperanza para ese mañana que anhelabas tanto.
Me pregunto si existirás en otros como existes en mi mente. Y la respuesta es no, porque, ¿a quién más le importabas en aquel momento?
Y es justamente eso, eso era lo que menos te importaba.
Libre, y a la vez tan atrapada. Encarcelada, soñando con esa capital que hoy, te come viva cada que transitas por ahí.
Pero, tranquila; que solo estoy hablando desde esta melancolía del ayer. Créeme, nos va bien... al menos, lo que tú puedes ya controlar.
Suena tonto, hasta de ilusos, pero sé que estarías de acuerdo en vivir todo lo que has vivido de nuevo tal como lo fue. Después de todo, eso te hizo tú.
Hoy te escribo porque es un día cotidiano, pero tranquilo, a su manera. La vida te arrebató madres, te dió amistades, te brindó oportunidades, te entregó posibilidades, te abandonó en ocasiones, acabó con tus fantasmas, te acabo a tí misma, pero sigues de pie.
Sangraste días enteros, pero estás aquí.
Puede que el sacrificio no sea de admirar para tí, y que el martirio no sume a tu vida; sin embargo, te veo sonriendo a mi lado.
Y si, aunque no lo parezca... Hace que todo siga valiendo la pena.
Me despido en esta carta aun siendo un "hasta pronto", no sin antes decirte que las cosas que haz creado aún las tengo; y serán renacidas, revividas, retomadas, porque esto es lo que queremos. Seguir.
Considero he sido negativa en gran parte de este mensaje, así que te pido disculpas; porque eres la viva imagen de un ser optimista, el que alguna vez fuí.
Sigue siéndolo, es lo que el mundo-
No.
Es lo que tú siempre necesitaste.
Mis más sinceros afectos.
- Nicole. 2026.