24 horas habían pasado desde aquella terrible aunque efectiva reunión, y estaba listo para acabar con la amenaza, tanto de la osa como la de los alicornios. Le dije a Solaris que nos encontraríamos en el campo de batalla para explicarle el plan de acción; mi armadura estaba asegurada, lustrada y embuida de magia lista para cualquier acontecimiento; Hope me estaba ayudando a darle los últimos detalles antes de partir rumbo al campo de batalla.
- R. Hope: Solo un pequeño ajuste aquí y... listo! Todo listo señor
-King: Excelente, ha pasado un tiempo desde que no me preparo para algo tan grande como esto
-R. Hope: También ha pasado un tiempo desde que salió al campo de batalla sólo... señor, está seguro de esto?
-King: Dudas de mis capacidades, Hope? - la miré seriamente de reojo levantado una ceja, a lo que ella respondió desviando la mirada -
-R. Hope: C-claro que no señor! Es solo que... bueno, se enfrentará a dos amenazas enormes y... la verdad temo por su bienestar, déjeme ir con-
-King: De ninguna manera!
Alcé un poco la voz ante la posible idea de Hope de venir conmigo a la batalla, su reacción de susto ante esto era de esperarse aunque mi intención no era asustarla así que me disculpé con ella
-King: Hope, la razón por la que voy solo es porque no quiero que ninguno de ustedes (en especial tú) salga herido en esta batalla, si algún alicornio muere no me molestaría en absoluto pero no soportaría perder a ninguno de ustedes
-R. Hope: Señor
-King: Además... - con mi casco tomé su mejilla y la hice mirarme a los ojos - necesito que alguien de confianza se quede a cargo del territorio mientras no estoy, Hope, quiero que tú seas ese alguien de confianza
Hope se había sonrojado mucho con mis acciones, pero manteniendo la compostura asintió a mi petición. Con ese pendiente tachado de mi lista me dispuse a salir de mis aposentos e ir a buscar el corazón de cristal...