Sirzechs: (Mirando hacia abajo con los ojos entreabiertos y la capa flotando al viento místico) "Vaya, Uzumaki... Las tierras del Inframundo se ven tan pequeñas desde aquí arriba... Por cierto, ¿cómo dijiste que se llama nuestro noble corcel de seis patas?"
Naruto: (Acostado de espaldas sobre el pelaje acolchonado de la bestia, con las manos tras la nuca) "Te lo dije, Maou... Este no es un bisonte cualquiera. Es el gran Bisonte Fernández. Nació en los altos cerros de Jalisco espiritual y vuela a base de pura fuerza de voluntad y tequila del bueno."
Issei: (Desde el suelo de la oficina real, mirando al techo con fascinación) "¡Rias-sama! ¡Tu hermano y el senpai van volando en un mamut gigante con sombrero de charro!"
Rias: (Tapándose la cara con ambas manos, debatiéndose entre la risa y la desesperación) "Es un bisonte, Issei... Y por favor, dime que mi hermano no está a punto de..."
Pero era demasiado tarde. Sirzechs Lucifer, la entidad más poderosa del Inframundo, se puso de pie en el lomo imaginario de la bestia voladora, se acomodó un sombrero mariachi invisible sobre la melena roja y respiró profundo.
Sirzechs: (Cantando a todo pulmón con una voz operística y profunda que hacía retumbar la habitación)
"¡Maaaañana que me vayaaaa...♫
¡No quiero verlos llorarrrrr! ♫
¡Arriba el Bisonte Fernández, carajo!"
Naruto sacó su guitarra de gravedad y comenzó a rasguear el compás de un son jarocho psicodélico para acompañarlo, soltando un grito ranchero que resonó en todo el edificio.
Naruto: "¡Ayyy-ja-ja-jiii! ¡Échale, mi Maou! ¡Que el 'Túnel Secreto' pase por Guadalajara