En Aetheria, la magia nace de la presencia de sangre elemental. Todo hechicero posee en su interior una porción, por pequeña que sea, de la esencia de uno de los cuatro elementales primigenios:
Calypside, Agua.
Ignissar, Fuego.
Caelum, Aire.
Gaeara, Tierra.
Esa esencia determina tu elemento primario, también llamado elemento de linaje o raíz elemental.
Sin embargo, el linaje no determina por completo la magia de una persona. En el instante del nacimiento, el movimiento de los astros imprime sobre el alma una segunda resonancia. Esta recibe el nombre de elemento rotacional.
Por tanto, toda magia nace de dos fuerzas:
El linaje determina qué elemento corre por tus venas. El cielo determina de qué manera lo hace.
La combinación entre ambos elementos constituye la firma mágica del hechicero.
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