X: No sé qué hacer tengo miedo, siento que, haga lo que haga, voy a decepcionarlos.
No quiero fallar, no puedo soportarlo otra vez.
Y: ¿Vas a ponerte a llorar ahora? Eres demasiado débil.
X: ¡No sabes absolutamente nada!
No hables, te atreves a señalar todos mis errores como si fueras mejor que yo.
Y: Solo soy un maldito cobarde un idiota que siempre escapa cuando las cosas se ponen difíciles, alguien que le tiene miedo a casi todo, alguien que más de una vez creyó que desaparecer era la única salida.
X: ¡Déjame en paz! Solo quiero desahogarme, sacar toda esta basura que llevo dentro y desaparecer, así dejaría de estorbarle a todo el mundo.
Y: ¡Maldito imbécil!
¿De verdad crees que desaparecer va a arreglar algo?
¿Piensas que el mundo se va a detener porque tú ya no estés?
Nadie tiene el derecho de decirte quién eres ni cuánto puedes llegar a lograr.
¿quién decide qué es justo y qué no?
¿Acaso condenan a una guerrera por la sangre que derrama o la llaman justicia porque pelea contra un gobierno corrupto?
La justicia no existe, la bondad tampoco, solo hay personas disfrazando su egoísmo con palabras bonitas, consumidos por la codicia y la necesidad de sentirse superiores.
Y si ellos jamás dejarán de juzgarte
¿por qué demonios sigues viviendo para satisfacerlos?
X: Porque somos humanos, aunque lo niegue yo necesito sentir que pertenezco a algún lugar, todos buscamos aceptación, nadie puede soportar la soledad
Y: Por eso odio este mundo, nos obligan a encajar, nos dicen que sacrifiquemos quienes somos para agradarle a personas que ni siquiera se detienen un segundo a preguntarse cuánto estás sufriendo.
X: ¿Y qué otra opción nos queda? Este es el mundo en el que nacimos y nunca cambiará.
Y: Entonces hagamos que arda juntos, si de todas formas nos llaman monstruos, entonces que carguen con las consecuencias de haber empujado a alguien hasta el límite.
Y si alguien va a contar nuestra historia, seremos nosotros.