Llevo meses con una cuenta que nunca fue del todo mía.
La abrí con la idea de escribir erótico. Pensé que había mercado, que si era mujer sería mejor recibida. Nada de eso pasó. Y mientras tanto fui publicando otras cosas: un villano burocrático, una chica que siente el mundo por la piel, una Hermione divorciada en México. Cosas que sí son mías.
El disfraz nunca me quedó.
Me llamo Fabio. Soy psicólogo, tengo 46 años, y volví a escribir ficción después de que murió mi mamá. No lo planeé. Simplemente algo se apoderó de mí y aquí estoy, escribiendo cada semana, cambiando horas de videojuegos por horas de historias.
Si seguían a Citlamina. Las historias son las mismas. El que las escribe también, sólo que ahora con su nombre.