Gracias por regalarnos, durante todo 2025, esas historias que se sienten como islas: refugios donde el mundo se vuelve más amable y el final siempre llega con esperanza. En cada palabra tuya hubo calma, ternura y la certeza de que lo bonito también es profundo.
Tus finales dulces no son ingenuos: son valientes. En un mundo ruidoso, tú eliges cerrar con luz. Y eso deja huella. Gracias por ofrecer consuelo, sonrisas y pausas necesarias a través de lo que escribes.
Que el 2026 te encuentre creando con la misma sensibilidad, con más inspiración y con la alegría de saber que tus historias acompañan, abrazan y sanan. Ojalá nunca te falten palabras ni motivos para seguir escribiendo así, desde lo bello y lo sincero.
Te deseo un Año Nuevo lleno de historias suaves, finales luminosos y momentos que valga la pena contar.
Gracias por todo lo que nos diste en el 2025.