Quería dejarles estas palabras porque sentí que lo debía.
En estos días he estado releyendo todos mis oneshot, mirándolos con los ojos que tengo hoy y no con los de cuando fueron escritos. Por eso decidí cambiar las portadas y corregir la ortografía, no para borrar lo que fui, sino para cuidar mejor esas versiones de mí que se quedaron viviendo en estas historias.
Cada texto nació en un momento distinto, desde heridas distintas, pero todos hablan del mismo lugar: de sobrevivir, de amar, de soltar, de no saber cómo quedarse.
Nada de lo que se cuenta aquí ha sido suavizado ni reescrito desde la distancia; solo ordenado, limpiado, respetado.
Gracias por leerme con paciencia, por quedarse incluso cuando el tono duele, por darle valor a palabras que durante mucho tiempo solo existieron para no romperme del todo.
Estos cambios también son parte de sanar.