Que asquerosa la vida.
Un amigo mio murió, me enteré en el trabajo y una asquerosa anciana se echo a reír como loca sin dejarme si quiera procesar la noticia.
Era mi amigo, me ayudo, me aconsejo, cuando me ofendió se disculpo, y me obsequio lo mejor de él, pero para el resto del mundo el no merece respeto ni un minuto de silencio.
Pero si se muere un familiar al que no conocí, con el que nunca hable, resulta que estoy obligado a sentirme mal y soy un monstruo horrible si no.
Resulta que a una persona que no conocí nunca incluso me obligan y me fuerzan a presentar mis condolencias cuando el mundo no respeto la muerte de mi amigo.