Escribiría mil versos y ninguno
saldría de tu boca.
Tu mirada no me toca y no me mira;de mi talento frío no sale tu nombre.
Yo soy de tu mirada candente;no salgo ni siquiera por sombra.
No me hagas caso;ni tu nombre creo merecer.
No merezco caminar en tu mismo suelo ni en tu mismo aire.
Tu dicha me es mezquina porque no me es contagiosa; tu sonrisa es engañosa pues no viene de la mía.
Tu risa bella no florece en mis campos; y si no florece en ellos, entonces merecen ser cortados.
Y entre mis versos perversos no dejaría de tocarte, así sea con contemplarte. Y en mi mirada nunca dejarás de mirarte; son espejos, son parte de mi alma, están clavados.
Los campos de amapolas no florecen; les falta la vida, carecen de luz, pues mucha es el agua que cae por sus ríos.
Y allá se van en cruz;
lesfalta el aliento de tu velo
y el amanecer de tus ríos bellos.
Dame una sonrisa,
hoy te pido,fíame
el color de tu pelo.
Dame hoy un destierro digno;
hoy te pido,con beso y una flor,
quetoques mis poemas una vez más.
Aunquesea una ilusión vana,
necesitotocarte para escribirte.
Túeres musa y yo, poeta.