«No siempre un joven tiene la posibilidad de decidir a qué va a dedicar sus esfuerzos, en qué tareas va a desplegar sus energías y su capacidad de innovar. Porque además de los propios deseos, y aún más allá de las propias capacidades y del discernimiento que uno realice, están los duros límites de la realidad. Es verdad que no puedes vivir sin trabajar y que a veces tienes que aceptar lo que encuentres, pero nunca renuncies a tus sueños, nunca entierres definitivamente una vocación, nunca te des por vencido. Siempre sigue buscando, al menos, modos parciales de vivir lo que en tu discernimiento reconoces como una verdadera vocación.»
¡Feliz domingo! Sigo leyendo una exhortación apostólica, y he aquí un fragmento… ❤️ Le habla muchísimo a los jóvenes y, por consecuencia, me es sencillo internalizar.