En la ciudad en la que vivo, hay más personas durmiendo en la calle de las que me gustaría admitir. Varios de ellos hablan cosas ininteligibles y en las noticias ha aparecido uno que otro suceso que realmente me hace tragar saliva. No voy a mentir diciendo que soy una chica que todos los días se levanta de la cama con el objetivo de ayudar a estas personas, porque me convertiría en una completa hipócrita, pero sí es verdad que más de una vez me ha causado lástima y miedo verlos. No recuerdo exactamente cuándo fue (creo hace un año o dos) pero estaba caminando de noche con un grupo de amigas y vimos a un señor bastante deteriorado ya, durmiendo sobre unos cartones y tela desgastada. Hacia bastante brisa esa noche, así que supuse la tela “funcionaba” como abrigo. Recuerdo que pregunté «¿Qué le habrá pasado para que terminara así?» y se hizo un silencio un poco incómodo. Entonces preferí no decir otra cosa al respecto y con los meses olvidé la pregunta, pero hoy…
Hoy un muchacho dijo algo que creo sirve como respuesta a la pregunta que hice en ese entonces. «Yo soy joven, y antes vivía en vicios y todas esas cosas. No le hacia daño a la gente, pero me lo hacia a mí mismo. Yo mismo me hacia daño y por eso me veo un poco así… *señaló su delgado cuerpo*»
Algunos tal vez dirán «Una persona adicta que no se recupera del todo, vuelve a los vicios» o «Probablemente te mintió». La verdad, yo no le dije nada, solo lo escuché. En el fondo, de algún modo me alegró que en ese momento haya estado la reflexión de «Yo mismo me hacia daño».
A veces, no hace falta ser un adicto para hacernos daño. A veces lo hacemos sin siquiera notarlo.
Cuídense mucho. ❤️