¡Hola chicos y chicas!
No suelo ser muy conversadora; no es falta de cariño, es timidez, inseguridad y ese combo gótico de crisis existenciales que a veces también trae ansiedad (aunque en mis textos no siempre se note).
Hoy escribo para avisarles yo misma, sin sustos ni malentendidos:
pronto subiré un par de prosas poéticas diferentes.
No se parecen a nada de lo que hay aquí.
Van más allá de lo retorcido, lo erótico o lo decadente.
Hablan de experiencias espirituales.
De ternura, paciencia…
de esa presencia que aparece justo cuando todo parece perdido.
Calma, poderosa, bondadosa.
No hace falta nombrarla.
Ustedes saben quién es.
El amor que no se cansa, no fuerza, pero siempre está.
Tranquilos: esta cuenta seguirá siendo un rincón gótico, seguro y libre.
Sin dogmas ni juicios.
Solo que ahora también dejaré pasar una luz más suave, mística, casi cósmica.
Muy mía.
Si quieren caminar conmigo hacia ese claro–oscuro más luminoso, están invitados.
Si no, todo está bien.
Este espacio también es suyo.
Con cariño
y un pequeño rayo de luz para nuestra casona gótica.
Adriana Esquivel...
o Andy Sandoval