No sé que es correcto.
Por diez años he dicho "No es mío" y "No es mi responsabilidad" pero cada vez que llegaba a la casa no le importaba que yo dijese eso o cosas peores (muchas veces fui cruel al referirme a él) sencillamente mostraba tanta felicidad cuando yo cruzaba la puerta o lo hacía cualquier miembro de la familia. Yo no entendía que él es familia.
Hasta que enfermó y temido perderle.
Tampoco pude imaginar lo terrible que sería el cáncer, en un humano lo sabía pero igual poco sentí la muerte de ese tío que jamás veía ¿Pero él? A él lo veía siempre, cada día cuando llegaba a casa movía su peluda cola, si me tiraba en el piso del jardín lamia mis orejas, me bañaba con él y más de una siesta compartimos en el piso de cerámica cuando el calor nos derretía. Sus baños más parecían mi baño, al punto de que pensé seriamente en meterte a tina y ya de una vez bañarnos juntos, pero eres demasiado grande... entrabas tu o yo, los dos ni de milagro (debimos hacer dieta)
Pequeño diablo no quiero tomar la decisión, de solo pensarlo me ahogo en lágrimas así que perdóname, prefiero pasar noches sin dormir limpiando tu sudor que cerrar tus ojos, no puedo apagar los si aun brillan cuando me reflejo en ellos. Pequeño diablo, dame una señal; lo que sea y dejaré de temblar. De llorar nunca. Te amo demasiado para dejarte ir.