Aristeo-Storm
*Inspirado en PJO y Hollow Knight*
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El miedo trajo consigo la ambición.
Y la ambición, como siempre, se disfrazó de necesidad.
_De los dioses más antiguos, un mestizo llegará a los dieciséis en contra de todo lo predicho._
Aquellas palabras, nacidas de labios proféticos mucho antes de que el mundo moderno alzara sus torres de acero y cristal, resonaron como un presagio imposible de silenciar. No eran una advertencia: eran una sentencia. Una grieta en el orden divino que ni el Olimpo, con todo su poder, pudo ignorar.
Un panteón entero cayó en el caos, no por falta de fuerza, sino por exceso de soberbia. Sus líderes, atrapados en dogmas forjados por milenios de supremacía incuestionable, se negaron a aceptar que el peligro no vendría desde abajo… sino desde su propio legado. La arrogancia de su poder, la convicción absoluta de que su autoridad jamás sería desafiada, fue la chispa que encendió el principio del fin.
Zeus, el gran dios del rayo, padre del cosmos, soberano del Olimpo y juez de dioses y mortales, fue el primero en cometer el error fatal. En su afán por reafirmar su dominio, por demostrar que ni siquiera el destino podía dictar su voluntad, osó desafiar aquello que ni los Primordiales se atrevían a quebrar. Al hacerlo, no selló su grandeza… selló la condena del panteón griego y, con él, de la civilización moderna que vivía ajena a la guerra que se gestaba en lo invisible.
Aristeo-Storm
@Aristeo-Storm *Ningún costo es demasiado.* Su existencia estaría condenada desde el primer aliento. *No hay mente para pensar.* Privado de pensamientos complejos, de dudas, de sueños. *Sin voluntad que romper.* Porque una voluntad fuerte podía ser doblegada… pero una inexistente no podía ser corrompida. Una marioneta de carne y divinidad, creada con un único propósito. *Sin voz para llorar de sufrimiento.* Ni siquiera se le concedería el don del habla. El dolor no necesitaba palabras. Y una vasija no debía protestar. *Nacido de Dios y el Vacío.* Un ser con sangre divina en las venas, pero con un interior tan hueco como el abismo del que provenía. _Una sola decisión con sus días acabará._ Porque su destino no era largo, ni glorioso. Era necesario. *Sellará la luz segadora del tiempo que plaga los sueños.* Su cuerpo sería la jaula. Su alma, el candado. Su existencia, el sacrificio final. Para evitar que Crono escapara. Para impedir la ruina del Olimpo. Para preservar una sociedad que jamás sabría de su nombre. *Tú eres la vasija.* Solo uno fue elegido entre miles… no, entre millones de almas concebidas y arrojadas al olvido cuando no cumplían los requisitos. *Eres el…* _El Olimpo preservará o asolará._ *Hollow Hero.*
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Aristeo-Storm
@Aristeo-Storm _En un sueño sin fin, el mundo se verá._ Pues el tiempo mismo comenzó a agrietarse. El tirano rey de los titanes se alzó una vez más. Crono, señor del tiempo, devorador de futuros y arquitecto del olvido, había esperado pacientemente, acumulando su poder fragmento a fragmento, siglo tras siglo. Desde las sombras del Tártaro, manipuló hilos invisibles, susurrando rencor en oídos jóvenes, alimentando el odio de un hijo traicionado por su padre. Un niño quebrado, harto de las injusticias divinas, se convirtió en la puerta perfecta. Así, el señor del tiempo obtuvo una nueva vasija. Un cuerpo mortal para caminar de nuevo entre los vivos. Y con ello, el anuncio del Armagedón. La respuesta no se hizo esperar. Una resistencia se alzó, desesperada, temblorosa, consciente de que ningún dios podía enfrentar solo a aquel monstruo ancestral. Con un esfuerzo colosal, el consejo olímpico unió su poder, encadenando la esencia de Crono dentro de su actual cascarón. Sellos, juramentos y sacrificios sostuvieron aquella prisión temporal. Pero todos sabían la verdad que nadie quería pronunciar. Nada que contuviera al tiempo podía ser eterno. Y fue entonces cuando Palas Atenea, diosa de la sabiduría, estratega suprema y maestra de la guerra, alzó la voz. Su propuesta heló incluso la sangre de los inmortales. Una idea tan lógica como monstruosa. Tan eficiente como cruel. Crear un nuevo recipiente. Uno definitivo. Un cuerpo que no pudiera ser corrompido. Un alma que no pudiera quebrarse. Una existencia diseñada no para vivir… sino para contener. Crear un nuevo receptáculo para Crono, señor y amo del tiempo. _El alma de un héroe, una hoja maldita habrá de segar._ Así, los tres hermanos más poderosos de Grecia —Zeus, Poseidón y Hades— tomaron una decisión que marcaría la historia para siempre. Concebirían a un mestizo, no como hijo… sino como herramienta. No como salvador… sino como prisión viviente. No sería amado. No sería recordado. No sería humano.
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