@Tunanterrante — El tragón que traga tinta en un tintal, en tragón de tinteros se convertirá. Títere de tinta tintado, devuelve lo que te has tragado, que como se te atragante la tinta, vas a pasar un mal trago. No hay tinta que por mal venga, pero aquí te dejo unos aconsejos: Tinta en intestino, total desatino. Tinta en garganta, mal que atraganta. Tinta fuera del plato, el mejor trato.
Una sombra nueva emerge por detrás de la criatura, sin que ella se dé cuenta ni yo sea consciente. La bestia está demasiado preocupada por acabar con el lastre que tiene delante y ese lastre está a punto de perder la poca cordura que la sostiene.
— Metamorfos, morfemas, lexemas, oraciones, mundos, diálogos, acciones, argumentos, personajes e ideas. Todo se libera, todo vuelve a su sitio, la tinta lo ordena — prosigo —. Y colorín colorado, el cuento de las quinientas palabras se ha acabado — sigo recitando —. ¡Ahí tienes tú "d" mayúscula, tragón de tintas emborrachado! cinco centenas de tinta al contado. Una a una trazada. Tinta en boca cantada, tintura de juglar truncada. Y si no te ha gustado, aquí termina este desaguisado. Y si sigues sin estar contento, aplícate el cuento. Y si te ha hecho llorar, la tintorería es tu lugar. Y si deseas más, este juglar ya se va. No hay puente que se cruce para atrás, no hay más que hablar. Reta-tinta concluida. Fueron felices, y comieron dodos parlantes hasta saciarse. Y ya no queda más que añadir a este desliz. Me voy por donde vine, de una pieza, incomestible, incontenible, tintariosa. Cuento contado, cuento acabado. Se apagan las luces, cae el telón. Chimpún. Pim Pam Pum. Fin. Adiós. Garabatos y pamplinas, aquí mi retahíla.
De repente, la tinta explota de aquí para allá y la sombra de detrás del monstruo se cierne sobre él.
Ese silencio espeluznante, otra vez.
No sé si he muerto, pero ya no siento sus resoplidos ni me abraza su aliento.