AuroraCaloa

Desde esta posición podía ver todas las pecas de su cara, y podía haberlas contado una a una si no es porque ya me las sabía de memoria. Lo que si vi fueron sus ojos, que los tenía muy abiertos. Ese color suave a caramelo ahora estaba algo más opaco, colmado de algo oscuro, tal vez de recuerdos, pero había algo que no había visto nunca porque jamás lo había tenido tan cerca: el color de ojos de Álvaro no era totalmente uniforme, era más claro por el centro del iris, y más oscuro, verdejo en el final. Y en el centro, joder, el centro estaba cubierto de pequeñas motitas brillantes, como si fuera purpurina dorada. Los ojos de Álvaro eran una puta pasada. Ojala se me acercara tanto más veces al día.

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Desde esta posición podía ver todas las pecas de su cara, y podía haberlas contado una a una si no es porque ya me las sabía de memoria. Lo que si vi fueron sus ojos, que los tenía muy abiertos. Ese color suave a caramelo ahora estaba algo más opaco, colmado de algo oscuro, tal vez de recuerdos, pero había algo que no había visto nunca porque jamás lo había tenido tan cerca: el color de ojos de Álvaro no era totalmente uniforme, era más claro por el centro del iris, y más oscuro, verdejo en el final. Y en el centro, joder, el centro estaba cubierto de pequeñas motitas brillantes, como si fuera purpurina dorada. Los ojos de Álvaro eran una puta pasada. Ojala se me acercara tanto más veces al día.

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Me hizo sentir que, si en ese momento tuviera la osadía de pedirle el mismo sol, él subiría a por él y lo pondría frente a mí para que me calentara y me iluminara el camino. Sin embargo, yo no pensaba en el sol, ni en las estrellas, ni en la luna. Últimamente solo pensaba en algo mucho más imposible que bajar cualquier astro del firmamento. Pero, apremiado por la intimidad del momento, con ese azul del cielo en sus ojos y sintiéndome tan protegido en aquel abrazo sin brazos, lo solté; aun sabiendo que él no interpretaría mis palabras con el mismo significado que yo les daba:
          —Quédate conmigo.

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—Me cago en la puta, Álvaro —gruñí, perdiendo los papeles. ¿Por qué cojones estaba perdiendo los papeles? ¿Y a mí qué coño me importaba si se reventaba la cabeza contra una piedra y luego lo engullía el mar a sus profundidades y no volvía a verlo en la puta vida? Joder, la simple imagen me revolvió el estómago—. ¡Podrías haberte caído!
          
          https://www.wattpad.com/story/409116428-dulce-olvido

AuroraCaloa

Acabo de publicar tres capítulos más de DULCE OLVIDO.
          
          SUPERACIÓN. RELACIONES TÓXICAS. FAMILIA. REDENCIÓN. Y el nacimiento de un amor en mitad de una mentira. Esos son algunos de los temas que recopila la maravillosa historia de Álvaro y Zeus.

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Os dejo por aquí un trocito de los pensamientos de Lars, para abrir boca 
          
          "Asentí. Aparentaba menos. Veintiséis, habría dicho yo. Su rostro era el de alguien joven, con alegría, con secretos… pero sin mucha maldad. La gente que no tiene maldad no sabe cómo se miente. Álvaro era «blanco». Tenía problemas judiciales —lo había escuchado en la conversación con su hermano en el hospital— y, aunque no sabía de qué se trataba, a mis ojos seguía siendo blanco. Yo era negro, tenía el alma podrida; por eso reconocía mi antítesis en cualquier lugar."

AuroraCaloa

¡Hola a todos!
          
          Hoy voy a comenzar a publicar mi nueva obra. Se titula DULCE OLVIDO y espero que os guste. 
          Es la historia de Álvaro y Zeus 
          Os voy a poner la sinopsis de estos dos para que le echéis un vistacillo.
          
          
          ¿Qué tienen en común un enfermero exdrogadicto y el líder del imperio del narcotráfico?
          
          El mar
          
          Álvaro es luminoso, es carismático, es profundo. Y es puro caos. Lleva cinco años limpio y una vida equilibrada para no perder el rumbo. Sin embargo, la noche de su cumpleaños, su norte cambia drásticamente cuando le “rompe” la cabeza a un desconocido por accidente.
          Lars Löwenbräun (la cabeza rota), es estratega, es enigmático, es eléctrico. Y es pura calma. Tiene dos vidas: un magnate bajo la luz del sol y un implacable líder del narcotráfico bajo las sombras. Tras ver cómo su organización es desarticulada, Lars huye de la justicia y termina en un pequeño pueblo de la costa española, donde un golpe en forma de botella de champan es su mejor oportunidad: finge tener una amnesia para refugiarse en la casa azul frente al mar.
          Obligados a convivir en una proximidad forzada, el enfermero que lucha por hacerse ver y el criminal que necesita desaparecer descubrirán que el amor es el único territorio donde ninguno puede fingir.
          Pero, ¿puede nacer algo real cuando la base de su unión es una mentira?