Considero descansar, pero no puedo, es mejor que escriba sin parar… como si mi mundo dependiera de escribir…
No saben la felicidad que siento al escribir, es como una receta de médico inyectada directamente a la sangre, algo que me sacia por completo.
Oh, por favor que nunca deje de sentir esto, es tan, pero tan placentero y muy extasiado… mi sueño varía en palabras que riman, en mis sesos y mi corazón palpita con locura.
Esperando mirar más allá del cielo azul, que con su luz tenue vuelva a los confines y me ilumine cierta oscuridad de mis ojos.
Llévame, déjame saber qué sabor contiene la sustancia inyectada en mi interior, porque no entiendo la felicidad sin razón… oh cariño… ¿me ves?, dime con certeza si me ves…
Entre tantas palabras, visualizarte me es imposible, pero tú tierno verso, hace de mí un ser invisible…