Y si crees que te he olvidado, estás equivocada. Tu recuerdo quedó tatuado en mi mente, indeleble, incluso sin haberte conocido del todo. Sigues ahí, grabada en lo más profundo de mi ser. Después de tantos años, aún me pregunto por qué te fuiste, por qué el destino decidió arrebatarnos el tiempo que nos faltaba. Sigo anhelando que todo esto sea una broma cruel, que en cualquier momento vuelvas a brillar, tan radiante como la estrella que siempre fuiste.