Pequeñas hojas que caen en eso días de primavera, donde la paz gobierna,
Me permito descansar bajo
las ramas de aquél árbol que me recuerda a ti,
Y sobre el pasto que se agita con el viento, percibo la
armonía que trae con el aire,
Me hace posar la vista al cielo que se parece a mi.
Una vez le dije a alguien “Me gustas. Realmente me gustas”, creo que pensó que esta bromeando porque se rió. Pero yo realmente estaba hablando con el corazón.
Y los recuerdos del momento en que toque el cielo llegan a mi cabeza.
Cómo un huracán. No... Cómo la luz.
Deslumbrante y cegadora. Tan intensa que por un segundo me pierdo en ella.
Estaba tratando, con todas mis fuerzas, en no pensar en nada.
Pero como cada una de las veces, falle en el intento, y terminé pensando en todo.
E inevitablemente las lágrimas no dejaron de caer.
Sus pensamientos revolotean tan rápido como las alas de un colibrí, es inusual.
Tanto que siente un poco de recelo.
Pero la apuesta está sobre la mesa.
Hazlo. Decide.
¿Eres capaz de volar?