Feliz Año Nuevo a quienes, voluntariamente, decidieron leer mis historias. Gracias por aguantar capítulos intensos, personajes emocionalmente inestables y mis claras tendencias a hacerlos sufrir… todo por amor a la trama, por supuesto.
Este año prometo más capítulos, más sorpresas, más caos narrativo y decisiones cuestionables que nadie pidió, pero que igual van a doler. Habrá giros, confesiones tardías, silencios que gritan y escenas que van a dejar secuelas emocionales.
Gracias por quedarse, por confiar en mí incluso cuando dije “actualizaré pronto” y mentí descaradamente, por comentar, por sentir y por hacer que escribir valga la pena.
Feliz Año Nuevo. Abróchense el cinturón: la historia continúa, y no pienso ser amable.