Walter White muere en el último episodio de Breaking Bad ("Felina") a causa de una combinación de una herida de bala y el cáncer de pulmón terminal que padecía. Tras rescatar a Jesse Pinkman y eliminar a la banda de Jack Welker con una ametralladora automatizada, queda herido y muere en un laboratorio de metanfetamina.
Causa directa: Se desangró tras ser alcanzado por una bala, posiblemente de su propia ametralladora, durante el enfrentamiento final.
Contexto de salud: Walt había estado luchando contra un cáncer de pulmón inoperable durante toda la serie, el cual ya estaba en una etapa muy avanzada.
Escena final: Muere en su entorno "ideal", un laboratorio de metanfetamina, con una leve sonrisa, habiendo aceptado su destino y asegurado el dinero para su familia.