Acabo de terminar la saga de Los 5 reinos. Fue glorioso. Aunque haya tenido que leer como cuatro libros y más del doble de palabras que tiene Moby Dick, le agradezco al aburrimiento: si no hubiera sido por él, jamás habría terminado de leerlo.
Y otra vez aquí estoy, sin nada que hacer. En cierto modo es deprimente: he perdido una de mis metas —terminar todos los cuentos de Hallownest— y mi vida pierde significado. Sin embargo, hay otra historia que me intriga y que sé que terminó recientemente. Tal vez la lea, o tal vez no. La única verdad es que todo es una probabilidad variable de la que se desconoce.
También debo derrotar a Grimm uno y dos, y también al Destello y al Hollow Knight. Jaja, ni en mis grandes delirios me creo capaz de entregar la flor delicada en un futuro cercano. Hacer eso sería una autoflagelación mental muy fuerte a mi paciencia y determinación. Con tristeza me queda aceptar que aquella mantis fallecida no recibirá señal alguna de que su enamorada sigue esperando el momento de su gran reencuentro.
Me desvié del tema. Con suerte, te veré en otra historia.
Gracias.