Su tú me esperas 2 minutos porque se me hizo levemente tarde, te molestas, haces berrinche, y me reclamas. Cuando antes yo solía esperarte hasta 3 horas esperando a que terminen tus clases, a pesar de que yo ya había terminado las mías hace más horas. Esperaba ahí, fuera del salón, sentada en una banca, sola, porque mis amigos sí preferían ir temprano a casa y aprovechar el tiempo para dormir un rato, esperaba solo viendo el celular, aunque ya no tuviera ganas de ver estar con él, oyendo música, soportando miradas de desconocidos, aun cuando me daba ansiedad estar sola, rodeada de extraños, y que además me miraran como con pena.
Pero bueno, esta bien, jamás te reclame porque lo hacía de corazón, porque amaba regresar contigo. Solo que tampoco me jodas, porque ahora resulta que yo jamas te espere, y por eso te enoja que yo tarde 2 minutos en ir a abrirte, no mames.