Revelando avances para convencerte de leer mi proyecto, capítulo 11 de Melodía del tiempo: Un viaje al pasado.
—¿Todavía te gusta hacer eso? —cuestiona al fin la mujer.
—¿Hacer qué?
—Dibujar.
El hombre que por los nervios estuvo conteniendo el aliento al final lo suelta y ríe entre dientes.
—No, ¿cómo cree, mami?, eso nada más es una pérdida de tiempo.
—Por como yo lo veo te até a la responsabilidad de cuidarme porque tus hermanos hicieron sus propias vidas y hasta se fueron de acá con tal de ya no verme.
—Debieron tener otras razones.
—No me vengas con chingaderas, hijo.
Manuel incapaz de decir algo guarda silencio, sin despegar su campo visual del agua.
»—Fui una mala madre, contigo y tus hermanos, más que nada contigo. Desde que comenzaste a parecerte a tu padre yo a veces quería que dejaras de existir porque tu padre aun me dolía, aunque quería olvidarlo cada vez que miraba tu cara llena de angustia me recordaba a como encontré a mi esposo después de que su hermano lo matara.
—A pesar de eso tu me enseñaste a sobrevivir.
—Claro, pero no era lo correcto, eso es lo que quiero que entiendas. Tu querías dibujar —añade y carraspea—, siempre usabas los papeles donde anotamos el inventario de la tienda, usabas las paredes y hasta el suelo, yo te quité lo único que te protegía.
»—Debí entender desde que eras niño que llorar no era solo de necesidad.