¡Buenas, mis fieles (y los infieles que se fueron)!
Sé que he estado más perdida que nunca, y sí, tiene explicación (y no, no tuve una enfermedad crónica). Resulta que el año pasado me matriculé en Arquitectura, y para el que no lo sepa: esta carrera no te quita el sueño, TE LO EXPROPIA. Literalmente he pasado más noches en vela que un gato con insomnio y más estrés que un render que no termina de cargar. Entre entregas, maquetas y crisis existenciales, apenas tenía tiempo para respirar, y mucho menos para escribir. Y bueno, también me pasaron cositas personales, pero vamos, lo de arquitectura ya es un drama de por sí.
Sé que muchos de ustedes, al ver el polvo acumulado en este perfil, pensaron "esta historia está más muerta que la cartulina negra" y dejaron de seguir. ¡Los entiendo! Pero aquí estoy, resucitando como el fénix.
Pero ojo, que hay plot twist: para los que no saben soy cubana. Y con la situación actual de mi país, han suspendido las clases presenciales en la universidad. Es decir, el universo al fin se apiadó de mí y me dijo: "toma, escribe, que tiempo libre no te va a faltar... por ahora". Así que, señores, me he propuesto retomar la historia a partir de la semana que viene. ¡Preparen las palomitas!
Sin más (y sin menos, porque ya me extendí como plano arquitectónico mal hecho), gracias por seguir ahí, aunque sea de refilón.
Ah, y por cierto, los capítulos 29 y 30 de "Insomnio" ya están publicados. Sí, justo cuando hablo de dormir poco, publico capítulos de Insomnio. Qué ironía, ¿eh?
Bye, bye, que me voy a hacer una siesta (o a intentarlo, al menos). ️✏️