Brillitos, brillitos, no sabes cuanto me duele que ya no estés acá, fuiste un gran amigo y consejero para mi, y te quiero dar gracias por cada palabra alentadora que me diste en su momento, y pedirte disculpas por no haber podido ayudarte cuando más lo necesitabas..
Descansa en Paz, pequeño, espero que donde estés hayas encontrado la paz que tanto anhelaste un día.