El tiempo jala, pero las palabras de a deveras nunca se van. Uno queda ahí, pensando qué cuentos se estarán cocinando en ese silencio, qué versos nuevos estarán buscando salir. Porque un escritor puede dejar de publicar, pero del sentir... ¡eso ni loco se quita! Y cuando algo nace del alma, tarde que temprano termina convertido en tinta. Sera que esto es solo un respiro? Usted sabe que el arte es como el mar, cuando uno menos lo espera, le llega una ola con algo nuevo. Como esas historias que uno da por terminadas y resulta que faltaba el mejor pedazo. No le miento, me muero por saber qué va a escribir, porque sus palabras siempre le llegan a uno.