@Castill0999 Y sí, claro que hay sabiduría en esas palabras. Hay una ética implícita, incluso una espiritualidad valiente. Pero también hay algo de autoayuda vestida de gala. Un perfume de idealismo que, si no se maneja con cuidado, puede intoxicar a quienes lo leen como norma inquebrantable y no como horizonte deseable.
Porque no hay mayor tiranía que la de las virtudes absolutas. A veces compararse te permite crecer. A veces el chisme revela lo que nadie se atreve a decir en voz alta, y a veces —sí, lo confieso— el rencor te enseña más que mil consejos bienintencionados, si sabes escucharlo sin dejar que te pudra por dentro.
Pero ojo, no lo digo para burlarme. Lo digo porque creo que hay algo más valioso que esta perfección escrita: La lucha honesta. Tal vez el verdadero maestro no es quien cumple estos ideales, sino el que los desarma, los discute, los humaniza riéndose de sus contradicciones y aún así los persigue sin arrogancia. Tal vez el verdadero arte de vivir no consista en tachar lo humano en nombre de lo ideal, sino en hacer espacio para la contradicción, la fragilidad, lo incómodo... y seguir adelante sin disfrazar la batalla como paz interior.
Así que sí, muy de acuerdo: El que logra hacer todo eso que describes ya es un maestro. Pero me atrevería a decir que quien lo intenta sabiendo que fallará muchas veces, y aun así se levanta, incluso con el barro en los pies y la duda en el corazón… ese es algo más que dichoso: Ese es humano. Y tal vez, en su humanidad imperfecta, también está tocando la verdadera dicha.