Estoy escribiendo el último capítulo de Promises y, sí, estoy llorando.
No es el final definitivo de la historia. Todavía quedan cosas por contar y concluir, pero este capítulo cierra un ciclo muy importante.
Sé que *Promises* empezó como un fanfic de Dave Mustaine. Sé que muchas personas esperaban que Maddie terminara con él. Pero, poco a poco, mientras escribía, dejé de pensar en lo que yo quería como autora y empecé a pensar en lo que era mejor para ella, para nuestra protagonista. Y, al final, Maddie encontró mucho amor.
Pero nunca quise escribir una historia perfecta con una protagonista perfecta que solucionara todos sus problemas. Quería que se sintiera humana.
Este capítulo me duele porque Maddie es un personaje al que le entregué mucho de mí: mis inseguridades, mis sueños, mi forma de amar, mis miedos y mis deseos. Creció conmigo. Y me cuesta imaginar que alguien tan imperfecta como ella tenga la vida resuelta de un momento a otro, incluso si siento que se lo merece. Porque, al final, a veces olvidamos que la vida no siempre nos da finales perfectos.
Gracias por acompañar a Maddie durante todo este camino.
Y ahora sí... estén pendientes de lo que viene. Esta semana comienza la segunda parte de Promises, y de verdad espero que les emocione descubrir qué les espera a Maddie y a Izzy a partir de aquí.