Acaba de morir uno de mis escritores favoritos y estoy destrozada.
Después de calmarme un poco, empecé a pensar que, en realidad, él seguirá vivo en las obras que creó. Porque, aunque pasen los años, mientras exista alguien, en cualquier rincón del mundo, que abra uno de sus libros y se emocione con sus palabras, una parte de él seguirá existiendo.
Quizá esa sea la forma más hermosa de trascender: vivir en las emociones que provocan las historias que nos atrevemos a contar.
Ojalá algún día pueda dejar una huella así en el corazón de mis lectores. No quiero que me recuerden por ser la mejor escritora, sino por hacerlos sentir. Porque, al final, las historias permanecen cuando logran convertirse en recuerdos, consuelo, esperanza o compañía para alguien.
Y mientras exista una persona que vuelva a una de esas páginas para reír, llorar o encontrar un poco de sí misma, el autor nunca desaparece del todo.
Hasta siempre Benjamin Alire Saenz ✨
Gracias por ser mi inspiración para escribir “Lo que dejaste atrás”