Kiyohime no tenía esperanzas en el proyecto tecnológico/ mágico que Da Vinci había desarrollado, pero aferrarse ante una mínima esperanza era lo mejor que podía hacer, el amor para ella siempre fue un velo de mentiras y traiciones que tuvieron grandes consecuencias, el término "Anchin" solo era un recuerdo amargo que trataba de sobrescribirlo con un reemplazo que pudiera superarlo... o al menos, esa fue la idea desde un principio. Su encuentro con Izuku Midoriya pudo haber sido el inicio de una relación cualquiera, nada serio y que solo podría ser tan fría como la actitud de un noble tirano y su esclavo rebelde... aunque era su propia forma de verlo, pero como toda aliada durante las Singularidades, debía guardar sus propias opiniones en lo más profundo de su corazón por el simple hecho de juzgar a alguien antes de conocerlo...