México tenía a Ecuador contra la pared, respirando pesado sobre su cuello. Sus dedos se movían con rapidez y se detenían conforme Ecuador se acercaba a la portería de México, retirándolos de golpe por la adrenalina.
— Pinche Omega provocador… ya estás chorreando feromonas — gruñó México, mordiéndole la marca de alfa en el cuello. Ecuador jadeando y con piernas temblando dijo:
— México… no me tortures, cabrón… métemelo ya.
México (sonriendo arrogante y empujando todo de golpe):
Esta portería es mía, mi amor. Y hoy te voy a llenar de puro gol mexicano. Ecuador solo pudo gemir y clavarle las uñas en la espalda mientras su alfa lo reclamaba sin piedad.