La vida es simple: amanecer, respirar, sentir, existir. Somos nosotros, con nuestros miedos, apegos y pensamientos, los que la enredamos, como hilos que se mezclan en un ovillo. Pero a veces basta mirar con calma, soltar un poco, y recordar que lo que importa siempre estuvo ahí: el cariño, la presencia, los momentos compartidos. Todo lo demás son solo sombras pasajeras que podemos ordenar con paciencia y amor.