Hoy es 8 de marzo y las mujeres salimos a levantar la voz. Es una lástima que aún haya quienes se burlen o se preocupen más por unos rayones en las paredes que por las vidas perdidas. Las paredes no sienten, el cuerpo sí.
Esta lucha NO es contra los hombres; es una batalla frontal contra el patriarcado, el machismo, la misoginia y la violencia sistemática. No es un ataque personal, es la búsqueda de justicia.
Por eso vemos a hombres en las marchas; ellos no van por ellos, van por sus hijas, novias, esposas, hermanas y madres que han sido violentadas, desaparecidas o asesinadas. Su presencia es un acto de amor y apoyo a nuestra causa.
Aún así, persisten las resistencias absurdas. Como cuando muchos se ofendieron con la película de Barbie —olvidando que nació con una chispa feminista y hoy es un ícono de esa evolución— o cuando intentan minimizar este día queriendo reemplazarlo con el 'Día de Dragon Ball'. Esas reacciones solo dejan en evidencia cuánto falta por entender.
Hoy, abraza a las mujeres que amas y aprecias. Pero sobre todo, recuerda que este día es para conmemorar, exigir los derechos que aún se nos niegan y visibilizar las desigualdades. Reflexionemos juntas sobre el mundo que queremos dejar a las niñas y mujeres que vienen detrás de nosotras.