CristianMatico

PARTE 3
          	
          	"Oh indómito bárbaro, no hay cocinero en mi monasterio. Me temo que te han tomado el pelo; pues en aquel montón de piedra y barro solo vivo yo y mis fieles gatos." El bárbaro cayó derrumbado por la noticia, había sido timado, la reina del lugar miró compadecida del hombre inclinándose hasta tomar su cara entre sus mejillas. "¡Ay no estés triste! Has hecho un largo camino, déjame alimentarte; y una vez estés satisfecho podrás emprender tu viaje en búsqueda de tu ansiado cocinero." Replicó la mujer levantando al bárbaro y conduciendo el paso a su monasterio. Su majestad llevó al viajero hasta un comedor de madera sencilla y desprolija. Allí, la mujer recogió su cabellera sobre sus hombros y deslizó un tazón frente a su invitado lleno de un caldo verde y repleto de verduras y carne. "Oh reina del fin del mundo, le agradezco por el alimento, pero debo decirle que destruyó toda isla, reino o ciudad que me ofrece un platillo que no es de mi agrado. Y ya que aquí no está aquel mítico cocinero, me temo que su reino será reducido a nada..."
          	
          	Aquel viajero, ese hombre que terminó con pueblos enteros en búsqueda del platillo más cercano a la perfección. Se quedó paralizada luego de dar el primer bocado al caldo que la reina le ofreció; la carne de un simple carnero y las hortalizas de sus tierras, parecían haberse vuelto en la pieza faltante en la búsqueda del bárbaro. Incluso temblaba por el sabor mitológico que habitaba en el tazón de barro delante de él. "Oh bárbaro viajero, me temo que no hay cocineros en mi reino... Puesto que uno solo de mis platillos bastan para saciar a mi pueblo." El hombre lo había entendido, ese legendario cocinero del que la gaviota le advirtió, era la reina que contemplaba en ese momento. El placer de probar la delicia que estuvo buscando fue tan grande que el hombre se evaporó sobre la mesa luego de engullir el primer bocado.
          	
          	...
          	
          	Cuento inspirado por una gran mujer. Gracias por seguirme inspirando, mi reina. 

CristianMatico

PARTE 3
          
          "Oh indómito bárbaro, no hay cocinero en mi monasterio. Me temo que te han tomado el pelo; pues en aquel montón de piedra y barro solo vivo yo y mis fieles gatos." El bárbaro cayó derrumbado por la noticia, había sido timado, la reina del lugar miró compadecida del hombre inclinándose hasta tomar su cara entre sus mejillas. "¡Ay no estés triste! Has hecho un largo camino, déjame alimentarte; y una vez estés satisfecho podrás emprender tu viaje en búsqueda de tu ansiado cocinero." Replicó la mujer levantando al bárbaro y conduciendo el paso a su monasterio. Su majestad llevó al viajero hasta un comedor de madera sencilla y desprolija. Allí, la mujer recogió su cabellera sobre sus hombros y deslizó un tazón frente a su invitado lleno de un caldo verde y repleto de verduras y carne. "Oh reina del fin del mundo, le agradezco por el alimento, pero debo decirle que destruyó toda isla, reino o ciudad que me ofrece un platillo que no es de mi agrado. Y ya que aquí no está aquel mítico cocinero, me temo que su reino será reducido a nada..."
          
          Aquel viajero, ese hombre que terminó con pueblos enteros en búsqueda del platillo más cercano a la perfección. Se quedó paralizada luego de dar el primer bocado al caldo que la reina le ofreció; la carne de un simple carnero y las hortalizas de sus tierras, parecían haberse vuelto en la pieza faltante en la búsqueda del bárbaro. Incluso temblaba por el sabor mitológico que habitaba en el tazón de barro delante de él. "Oh bárbaro viajero, me temo que no hay cocineros en mi reino... Puesto que uno solo de mis platillos bastan para saciar a mi pueblo." El hombre lo había entendido, ese legendario cocinero del que la gaviota le advirtió, era la reina que contemplaba en ese momento. El placer de probar la delicia que estuvo buscando fue tan grande que el hombre se evaporó sobre la mesa luego de engullir el primer bocado.
          
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          Cuento inspirado por una gran mujer. Gracias por seguirme inspirando, mi reina. 

CristianMatico

PARTE 2
          
          El bárbaro, cautivado por el reto y la promesa de degustar el platillo que había buscado toda su vida; puso marcha rumbo al monasterio del fin del mundo.
          
          Cuando su navío se estrelló en la última isla del mapa, el hombre bajó de su barco con un solo salto exigiendo la presencia de quien cocina con un solo grito. 
          
          Afuera del monasterio de roca agrietada, una mujer bajita y con un cabello que ondeaba como las hojas de un árbol. "¿Que modales son estos? Acaso los marineros ya no acostumbran solicitar audiencias con el rey de una tierra?" Dijo la mujer parándose delante del aventurado hombre, sin miedo en la voz y con el destello de guerra en los ojos. "Oh reina, me dicen que en tu monasterio habita un cocinero que solo sirve a los dioses. Traigo el botín que le he robado al mundo entero solo para comprarle un platillo a tu cocinero, anhelo probar aquello que solo los dioses pueden probar. Respondió el hombre dejando caer un cofre lleno de oro a los pies de la mujer regente; ella por otro lado, estalló en risas jubilosas por las exigencias del confundido marinero.
          
          

CristianMatico

Este cuento se lo dedico a una chica muy especial, aquella que puede crear magia con el pensamiento y edificar obras de arte con sus manos. A mi querida Carmen.
          
          PARTE 1
          
          Esa es la historia de un viejo hombre que navegó por todo el mar... Aquel bárbaro aventurero era visto por todo el mundo como el conquistador de paraísos, el masacrador de cocinas, pues se decía que probaba cada manjar exquisito de las tierras que tocaban a su barco y sin embargo ningún distinguido platillo pudo calmar el apetito insaciable del hombre. Oh aquel visto con barbarie, parecía transicionar de un refinado aristócrata a la hora de degustar el plato más sublime a un guerrero mal nacido por no poder ser satisfecho a su exigente paladar.
          
          Se dice que acabó con países y aldeas por igual, sin embargo, un día como cualquier otro en alta mar; una gaviota negra se posó sobre su mano recitando un mensaje esperanzador para el viajero de cruzada impetuosa. "Yo miro a todo el mundo con un simple aleteo, y oh mi amigo, no he visto a una criatura más infame que tú." El bárbaro no se inmutó por las amenazas del ave, tomó su espada y la poso sobre el negruzco plumaje del animal a la espera de escuchar súplicas y disculpas. "Buscas el alimento que solo los dioses pueden tener, pobre de tí que solo eres un hombre. Pues estás maldito a qué cada uno de tus bocados sean insípidos y vacíos." Harto de escuchar las ofensas del ave, el hombre empuñó con enojo su filo hasta degollar al animal y cargar su cabeza como un niño sosteniendo una nuez. 
          
          "No paras de darme la razón." Parloteo la gaviota, rodando su cabeza sobre la mano del bárbaro. "Debes estar de buena fortuna, hay un mortal, hijo de esta tierra como lo eres tú. Se dice que es la única persona que ha alimentado banquetes de dioses con un solo cordero y un árbol de frutas. Vive en un monasterio, en la isla del fin del mundo. Pero ten cuidado, porque solo los seres celestiales son signos de probar lo que su mano sirve."
          
          

CristianMatico

No sé cómo un poco de brisa para ti se vuelve en un vendaval que me arrastra por la ciudad. Supongo que eres más fuerte que yo, pues en mi mente se quedó grabada a fuego tu impotencia y tenacidad. El como con elegancia y fuerza eres capaz de comandar a millones de ejércitos, quizá es lo que más adoro de ti, como puedes ser más que humana, trasciendes en el mundo como una estrella y yo tu seguidor que decide seguir tus pasos pues vivo enamorado de tu voz revolucionaria; que con un solo gesto, cambia el rumbo de miles de vidas. 

CristianMatico

Será que yo estoy mal? Quiero vivir en los brazos de una estatua labrada con los materiales más sólidos y puros que jamás hay presenciado. Una pesadilla para cualquier otro artista pero para mí me proporciona un gran alivio.
          
          Mi corazón se encadenó a su belleza, será que este mal que me haya encadenado a tus pies? O tal vez solo debo rendirme ante tu fría mirada.

StupidMaster

@CristianMatico @CristianMatico Tu anuncio me recordó esta canción del Nano. 
            Salí a buscarla, entre risas, para encontrártela XD
            Y volví, entre lágrimas xD como un idiota... Para ponértela:
            
            https://www.youtube.com/watch?v=3p2J7vGHAf8
Reply

CristianMatico

Y miré el abismo brillar, creí que en fondo encontrará el descanso eterno que buscaba. En su lugar ví la salida del dolor a través de una mano en principio desconocida. La curiosidad me atrajo cuál gato, a la espera de saber si estos sentimientos eran tan maravillosos como lo había escuchado en tantos relatos a lo largk de mi vida.
          
          Tu mano se volvió mi luz en la oscuridad, una que yo mismo me encargué de apagar con mi estupidez. Hoy aquí me encontré, esperando mi ulma oportunidad para hacer que esa llama tenue de luz, casi apagada pueda volverla a encender. Solo espera por ello mi amada, que yo te mostraré que eres especial.

CristianMatico

VOLVIIIII MALDICIÓN 
          
          El fantasma no está tan muerto como creía. Y agradeciendo a mi amor por ayudarme a salir del mayor bloqueo creativo del mundo, les presento este proyecto que me ayuda a regresar a la escritura de la mejor manera. 
          Acabo de publicar " Luces, Atrevido, Baile  " de mi historia " Reto de Escritura  ". https://www.wattpad.com/1547347548?utm_source=android&utm_medium=profile&utm_content=share_published&wp_page=create_on_publish&wp_uname=CristianMatico

CristianMatico

Y hoy que visité los campos descuidados de la mente, vi a su cuidador, el otro que habita... Si bien saludé el ni si quiera me miró pues tenía la mirada llena de tanto odio que solo roja era su pupila... Me persiguió durante 5 días y 5 noches por los misteriosos caminos de la mente hasta que sus huesudas manos tocaron a mi frente falso. —Ya dejaste de jugar? — Pregunto riendo entre el odio y la retorcida gracia de verme vulnerable... Cuando desperté, la realidad también me dividió, en el espejo un ojo era mío y el otro era de él...