Cynaraceli
Cuando era niña la palabra "novio" me sonaba ajena, estaba pautado qué era lo que tenía qué querer pero pronunciarla me sonaba extraño, se me atoraba en la boca cuando la mente decía "novia" cómo si fuera la palabra correcta "¿Quieres ser mi novia?" Me sonaba a la pregunta correcta aunque él estereotipo me indicara qué no lo era. Imaginaba entonces, qué quizás me imaginaba esa pregunta dirigida a mí y por eso la última letra no estaba a discusión, yo no podía ser novio porque era niña, aunque tampoco quería qué me hicieran esa pregunta, lo cual lo volvía todo más extraño .
Finalmente, años después, acepté qué ¿Quieres ser mi novia? Era la pregunta correcta, qué yo quería hacer pero no podría.