monaco23ekrk

Hinata sonrió tímidamente, pero no tuvo tiempo de responder antes de que Kageyama lo empujara suavemente hacia la cama. Cayó sobre las sábanas, sintiendo cómo su cuerpo respondía al contacto con la tela fresca. Kageyama se colocó sobre él, sus músculos tensos y listos para dominar. Hinata podía sentir la fuerza de Kageyama, la forma en que su cuerpo se movía con una precisión que solo alguien como él podía tener.
          
          Las manos de Kageyama exploraron su cuerpo, tocando cada curva, cada músculo como si estuviera memorizando cada detalle. Hinata suspiró, arqueándose levemente hacia arriba, buscando más contacto. Kageyama no lo decepcionó; sus labios descendieron por el cuello de Hinata, dejando un rastro de besos ardientes que hicieron que Hinata temblara.
          
          —Kageyama—murmuró Hinata, sus manos aferrándose a las sábanas.
          
          —Dime—respondió Kageyama, su voz apenas un susurro mientras continuaba su camino descendente.
          
          Hinata no sabía qué decir. Su mente estaba nublada por el placer, por la forma en que Kageyama lo estaba tocando, besando, poseyendo. Solo podía dejarse llevar, entregarse completamente al momento. Kageyama parecía entenderlo, porque no presionó más. En cambio, continuó su camino, sus labios y manos explorando cada parte de Hinata con unaevo dción que lo hacía sentir como la única persona en el mundo que importaba.
          
          Cuando Kageyama llegó a los pantalones de Hinata, se detuvo un momento, mirándolo directamente a los ojos. Hinata asintió apenas, dando permiso sin palabras. Kageyama sonrió ligeramente antes de desabrochar los pantalones y quitárselos, dejando a Hinata completamente desnudo ante él.
          
          El aire fresco en su piel hizo que Hinata se estremeciera, pero el calor de la mirada de Kageyama lo calentó más que cualquier manta podría hacerlo. Kageyama lo observó como si fuera un tesoro, algo precioso y único. Hinata nunca se había sentido tan deseado, tan necesitado.

monaco23ekrk

De igual forma mañana que publique el capitulo te recomiendo leerlo de nuevo porque estoy pensando adentrarme mas a la escena
Reply

monaco23ekrk

Cuando finalmente estuvieron listos, Kageyama miró a Hinata una vez más, buscando confirmación. Hinata asintió, sus ojos llenos de una mezcla de nerviosismo y deseo. Kageyama avanzó lentamente, sintiendo cómo sus cuerpos se conectaban, cómo se fundían en uno solo. Hinata contuvo la respiración, sintiendo una mezcla de dolor y placer que nunca antes había experimentado.
            
            —Estás bien—murmuró Kageyama, su voz llena de ternura mientras se detenía para darle tiempo a Hinata de acostumbrarse.
            
            Hinata asintió, sintiendo cómo el dolor comenzaba a disminuir, siendo reemplazado por una sensación de placer abrumador. “Sigue,” dijo, su voz apenas un suspiro.
            
            Kageyama comenzó a moverse, llevando a Hinata a un ritmo lento pero constante. Hinata cerró los ojos, dejándose llevar por las sensaciones, sintiendo cómo cada movimiento lo llevaba más y más cerca del borde. Kageyama lo observó, admirando cómo Hinata se entregaba completamente al momento, cómo su cuerpo respondía a cada contacto.
            
            El ritmo aumentó, y pronto ambos estaban perdidos en un mar de placer, moviéndose juntos como si fueran uno solo. Hinata nunca había sentido algo así, una conexión tan profunda e intensa. Esto es real, pensó, esto es lo que quiero.
            
            Cuando finalmente llegaron al clímax, Hinata sintió cómo su cuerpo temblaba, cómo el placer lo inundaba por completo. Kageyama lo sostuvo, sus brazos fuertes envolviéndolo mientras ambos caían en un abrazo íntimo y lleno de satisfacción.
            
            —Eso fue…—comenzó Hinata, pero las palabras fallaron.
            
            Kageyama sonrió ligeramente, presionando un beso en la frente de Hinata. —Sí— respondió, su voz llena de agotamiento pero también de felicidad.—Pero esto no ha terminado.”
            
            Hinata sonrió, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza.—No, no ha terminado— respondió, mirando a Kageyama con ojos llenos de deseo.
Reply

monaco23ekrk

Kageyama se movió hacia abajo una vez más, esta vez con un propósito claro. Hinata contuvo la respiración cuando sintió los labios de Kageyama en su muslo interno, besos suaves pero llenos de intención. Luego, cuando Kageyama llegó a su erección, Hinata casi saltó de la cama. Es demasiado, pensó, pero no quería que se detuviera.
            
            Kageyama tomó a Hinata en su boca, y el sonido que escapó de los labios de Hinata fue algo entre un gemido y un suspiro. Era una sensación abrumadora, un contacto que lo llevaba al borde de la cordura. Hinata cerró los ojos, dejándose llevar por el placer, sintiendo cómo cada movimiento de Kageyama lo acercaba más y más al límite.
            
            —Kageyama… espera…—dijo Hinata, su voz temblorosa.
            
            Kageyama se detuvo, mirándolo con ojos oscuros y llenos de deseo. —¿Qué pasa?—preguntó, su voz baja pero llena de preocupación.
            
            —Quiero… quiero hacerlo contigo—dijo Hinata, sus mejillas sonrojadas pero su voz firme.
            
            Kageyama sonrió ligeramente, un gesto que hizo que el corazón de Hinata diera un vuelco. —De acuerdo—respondió, moviéndose para colocarse entre las piernas de Hinata.
            
            Hinata sintió cómo el aire se le escapaba cuando Kageyama tomó una botella de lubricante de la mesita de noche. Con manos firmes pero cuidadosas, Kageyama preparó a Hinata, sus dedos explorando con una paciencia que Hinata nunca le había visto antes. Era una sensación extraña pero placentera, y Hinata se sintió lleno de confianza al saber que estaba en manos de Kageyama.
Reply

monaco23ekrk

Holaa, tu has sido la ganadora de la dinámica así que aquí esta el capítulo:            
          Entre gemido y suspi
          El aire en el departamento de Hinata estaba cargado de tensión, una mezcla de nerviosismo y anticipación que palpitaba entre ellos. Kageyama lo miró fijamente, sus ojos oscuros inundados de un deseo que ya no podía contener. Hinata tragó saliva, sintiendo cómo su corazón aceleraba bajo la mirada intensa de su compañero. No había vuelta atrás, y lo sabía.
          
          —Hinata—murmuró Kageyama, su voz baja pero llena de propósito.
          
          —Sí…—respondió Hinata, casi en un susurro, sus mejillas sonrojadas mientras sentía cómo el calor se extendía por su cuerpo.
          
          Kageyama avanzó lentamente, cerró la distancia entre ellos y colocó sus manos en los hombros de Hinata. Su toque era firme, dominante, pero también lleno de una ternura que sorprendía a Hinata. Él siempre ha sido así, pensó Hinata, fuerte, pero cuidadoso. Kageyama inclinó su cabeza y sus labios se encontraron en un beso profundo, cargado de pasión. Hinata cerró los ojos, dejándose llevar por el calor de ese contacto, sintiendo cómo su cuerpo respondía casi instantáneamente.
          
          Las manos de Kageyama descendieron, deslizándose por el torso de Hinata hasta llegar a la parte inferior de su camiseta. Con un movimiento rápido pero suave, se la quitó, dejando al descubierto el cuerpo delgado y musculoso de Hinata. Kageyama se detuvo un momento para admirarlo, sus ojos recorriendo cada centímetro de piel. Hinata sintió una oleada de vergüenza mezclada con deseo, pero no apartó la mirada.