Hoy 8 de marzo, no se celebra, se conmemora.
Porque la lucha no se ha terminado, por cada mujer desaparecida, por cada mujer violentada, por cada mujer asesinada.
Esta lucha es por ellas, por todas, por las niñas, por las bebés, porque el día de mañana no quiero que nadie sea la siguiente.
Que arda México, que se escuche más las llamas consumir todo, para ya no escuchar los gritos de las familias exigiendo justicia, para no escuchar el llanto desgarrador de una madre o de un padre.
Mujeres, quejense, exijan, luchen, denuncien, alcen la voz, no permitan que nadie, absolutamente nadie las calle, ya estamos hartas de que nos callen, nuestras predecesoras estaban hartas de que las callaran. Nuestras abuelas y bisabuelas fueron víctimas del silencio, aguantando todo, ya es hora de que nosotras luchemos por lo que ellas querían.
Que tu forma de vestir y vivir no sea una provocación ni invitación a que te lastimen.
Las quiero vivas, sin miedo. Quiero que dejen de tener miedo.
Luchen, rompan, quemen todo y que nadie se meta, porque cualquiera puede criticar y juzgar hasta que le toca estar en los zapatos de los familiares o las víctimas.
Que si mañana soy la siguiente, que sea la última