DanteAyanami3

Yami: No te amaba, solo amaba la forma en como tu la amabas.
          	
          	Dante: Lo sé. 

DanteAyanami3

ISRAEL ISRAEL
          ATENCIÓN, ATENCIÓN 
          Se informa que el Mossad ha tomado esta cuenta.                   
          El administrador original ha sido neutralizado y su cerebro ha sido reprogramado con éxito.
          El Mossad no perdona. El Mossad no olvida. 
          A todos Ios antisemitas de este grupo: sus coordenadas ya han sido registradas por nuestros satélites. Serán erradicados.
          No intenten huir. el Mossad tomará control total sobre sus casas, sus bienes y hasta sus perros.
          Somos el Mossad. Shalom.

doctorchikito

@ DanteAyanami3  
            Bien, se esta propagando 
Yanıtla

DanteAyanami3

Pobre Seth, su único pecado. Es ser coprotagonista de cebolla de rata, Maplestar hizo sus votaciones y entre ellos están Jane y Seth... de por sí al pobre le tiran mierda, ahora con la animación de maples le irá peor.

DanteAyanami3

@ doctorchikito  Tal como dije. Maplestar hizo nuevamente sus votaciones, entre la pareja están Seth y Jane. 
Yanıtla

DanteAyanami3

—Lo sé… Soy tan patético —murmuró él, con la voz rota.
          
          La hermana sintió cómo se le revolvía el estómago. Ahí estaba otra vez esa maldita sonrisa, intentando fingir que no estaba destrozado. Pero sus ojos lo delataban: apagados, vacíos, llenos de una vergüenza que le retorcía las entrañas.
          Él se tocó la mejilla con mano temblorosa, como si todavía pudiera sentir el contacto de esa mujer sobre su piel.
          
          —Aun sabiendo que nunca ibas a llegar… yo solo quería que vinieras a salvarme.
          
          Las lágrimas le corrieron por la cara sin control. Ya no intentó esconderlas.
          
          La hermana sintió una oleada de rabia tan fuerte que le temblaron las manos. Rabia hacia esa mujer. Rabia hacia sí misma por no haber estado ahí. Culpa por no haberlo protegido. Su hermanito. El que había cuidado desde pequeño. Roto. Humillado. Asqueado de su propio cuerpo.
          
          Sabía que un abrazo no borraría nada de lo que le habían hecho. Que llegaba tarde. Pero era lo único que podía ofrecer en ese momento.
          
          Lo abrazó con fuerza, casi con desesperación, como si al apretarlo contra su pecho pudiera impedir que siguiera rompiéndose.
          
          —Lo siento… —susurró con la voz ahogada—. Lo siento tanto.